Exterior de Santa María del Silencio
Exterior de Santa María del Silencio - MAYA BALANYA
Parroquias de Madrid

El Evangelio en lengua de signos

El templo de Maudes es un ejemplo de servicio de fe a las personas sordas y sordo-ciegas

MADRIDActualizado:

El Verbo se hizo carne y el Evangelio se hizo lengua de signos. Hacía muchos años que le había perdido la pista. Me habían dicho que Jaime andaba por Madrid dedicado a la pastoral de las personas sordas y sordo-ciegas. De nuevo volvíamos a encontrarnos, ahora en su parroquia específica, personal. Porque no solo hay parroquias territoriales. También hay en la Iglesia parroquias específicas, personales, dedicadas a grupos que necesitan una atención singular. La Parroquia Santa María del Silencio es la parroquia en Madrid para las personas sordas y sordo-ciegas, una Iglesia elocuencia de un servicio impagable a quienes se comunican con la lengua de los signos, una gramática de gestos que hablan de superación.

Hay que agradecer al joven sacerdote Jaime Gutiérrez Villanueva el esfuerzo que está haciendo por explicar la parroquia sin utilizar la lengua de signos. Esfuerzo casi agotador. Nos vemos en el templo de esta parroquia de unas trescientas personas que asisten regularmente al culto –en Madrid hay veinte mil personas sordas–. Nos custodia el antiguo hospital de jornaleros de Maudes, en la calle Raimundo Fernández Villaverde. Asiste a nuestra conversación el sacerdote de alicante Raúl López Ramos, también sordo, en una estancia de aprendizaje.

¿Son las personas sordo-ciegas particularmente religiosas? Jaime contesta con claridad de ideas y una expresión henchida de bondad y de pasión por contagiar el Evangelio. «La mayoría de las personas sordas de las nuevas generaciones no han tenido experiencia religiosa ni una formación específica –apunta–. El campo de la misión es muy amplio. Antes estaban los colegios, por ejemplo el de las Franciscanas Misioneras, en el que se formaban unos quinientos niños sordos. Ahora están integrados en los colegios. Las personas sordas son muy abiertas a la trascendencia». Jaime tiene claro que su parroquia abarca toda la diócesis. Hasta aquí se acercan incluso de las provincias limítrofes. Para llegar a la misa dominical o a las actividades, tardan como mínimo una hora y media, con lo que la parroquia se convierte en su segunda casa. Pegado al despacho hay un local social; un bar, vamos: «Tenemos veintidós grupos con diversas actividades. Vienen y se pasan todo el día o toda la tarde, además de asistir a la misa».

Maudes es sinónimo, en Madrid, de historia y de generosidad. El complejo, patrocinio de doña María de los Dolores Romero Arano, fue construido por el arquitecto Antonio Palacios (1876-1945) con la colaboración de Joaquín Otamendi (1874-1960), entre 1908 y 1916. Inaugurado por los Reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia, en 1924 la administración del hospital se adjudicó a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl. Durante la Guerra Civil se usó como Hospital de Sangre y a partir de 1939 como Hospital Militar. La iglesia, de estilo ecléctico, historicista, medievalista y de secesión vienés, característico de principios del siglo XX, está hermanada arquitectónicamente con el Palacios de Correos de la plaza de Cibeles.

El templo de Maudes, cargado de simbolismo de una fe que se hace atención, está especialmente adaptado a las necesidades de esta feligresía. Cuenta con un «bucle magnético», que permite la audición sin ruidos externos que dificulten la clara percepción del mensaje. Las celebraciones se cuidan especialmente. «No hay que olvidar que el 80% de la población de personas sordas de nacimiento, mayores de cincuenta años, son analfabetos funcionales. Esto hace que en la parroquia nos estemos volcando en la organización de actividades de formación, cursos de tecnología, de idiomas –la enseñanza del inglés ha dejado de ser un tabú–, de lengua de signos en sus tres niveles, y los talleres de manualidades. También contamos con apoyo psicológico de un especialista que habla la lengua de signos, y lo especifico de la parroquia, la catequesis, la Escuela de Fe, y los grupos de Cáritas y de acción social», comenta el párroco.

Cáritas deriva a esta parroquia cualquier necesidad que surja en una familia con alguna persona sorda o sordo-ciega. Una nota añadida es la preocupación por lo social. Se celebra cada vez en este templo una Oración por la Justicia, dentro del Aula de Doctrina Social de la Iglesia. Signos de Evangelio.