Madrid

«Espinar & Espinar», cuando el escándalo pasa de padre a hijo

El hombre fuerte de Pablo Iglesias para luchar en las primarias de la Comunidad de Madrid alude a su progenitor, investigado por las «black», para explicar el origen del dinero con la que compró una vivienda protegida en Alcobendas

A la izquierda, el portavoz de Podemos, Ramón Espinar; a la derecha, su padre, Ramón Espinar Gallego - ABC
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Después de la reciente polémica por no haber actualizado su declaración de bienes desde que entró en el Senado en julio de 2015, Ramón Espinar, hombre fuerte de Pablo Iglesias para luchar en las primarias de la Comunidad de Madrid, ha saltado otra vez al primer plano tras revelarse que obtuvo 30.000 euros como beneficiario de una operación de compra-venta de una vivienda protegida en la que nunca llegó a habitar.

El diputado autonómico y portavoz de Podemos en el Senado adquirió la casa en el año 2010 por 146.224 euros y sin sorteo público. El inmueble adquirido se trataba de una Vivienda de Protección Pública (VPP) construido en terrenos cedidos por el Ayuntamiento de Alcobendas y, por tanto, con precio inferior al que marcaba por entonces el mercado. Paradójicamente, Espinar no tuvo que inscribirse en ningún registro municipal y ni siquiera estar empadronado en Alcobendas para acceder a ella.

Para la compra de la casa, el dirigente de la formación morada desembolsó 52.000 euros en concepto de entrada y de IVA. El resto del valor de la propiedad, 92.000 euros, lo asumió subrogándose a la hipoteca. Apenas semanas después de haberla comprado, el portavoz de Podemos en el Senado solicitó a la Comunidad de Madrid una autorización (preceptiva en el caso de la VPP) para vender la casa a un tercero, en una operación que ascendió a 176.000 euros.

En declaraciones a la prensa, Espinar alegó ayer que en 2010 llevó a cabo una operación «perfectamente legal y ética» cuando, con la ayuda económica de «su madre, su padre y su abuela», compró una vivienda en Alcobendas dentro del Plan de Vivienda Joven de esta región, y la vendió tres meses después «porque no podía pagarla»; una operación con la que, según afirmó, no ganó 30.000 euros sino unos 19.000 de plusvalía.

Tarjetas «black»

Se da la circunstancia de que su padre es Ramón Espinar Gallego, militante socialista y afiliado a UGT. Está acusado de apropiación indebida junto a otros 64 exdirectivos de la Caja Madrid por gastar, mediante una de las llamadas «tarjetas black», 178.400 euros entre 2003 y 2010 en hoteles, viajes, restaurantes, ropa, zapatos, supermercados, droguerías, farmacias y grandes almacenes. La Fiscalía Anticorrupción pide para él cuatro años de prisión y 81.000 euros de multa.

El progenitor del dirigente de Podemos fue vocal en el consejo de administración de la entidad madrileña entre 1995 y 2010, llegando a ser vicepresidente de la caja de ahorros bajo el mandato de Miguel Blesa. «Llevaba una contabilidad doméstica. Yo no soy un chorizo», se defendió Espinar hace un mes durante el juicio en la Audiencia Nacional. El socialista egrimió entonces que había recibido esa Visa en concepto de libre disposición, pero para usarla con prudencia. A pesar de defender la legalidad de esos cargos, el imputado ha devuelto el dinero que gastó con su tarjeta supuestamente opaca. «He tenido que ahorrar para poder devolver el dinero», apuntó ante las preguntas de la Sala.

Fue el alcalde —de Leganés— más joven de España, consejero de la Comunidad de Madrid y presidente de la Asamblea regional. Pero la fama le llegó por ser uno de los exconsejeros de Caja Madrid que cargó gastos personales a la entidad mediante una de las llamadas «tarjetas black».

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