Madrid

El edificio derrumbado de Lagasca será desmontado por la empresa que trabajó en el Windsor

El Ayuntamiento de Madrid le ha encargado esta labor por la «enorme complejidad» que supone retirar la grúa interior

Desmontaje del edificio derribado en la calle de Lasgaca, 46
Desmontaje del edificio derribado en la calle de Lasgaca, 46 - ÓSCAR DEL POZO

El derribo del edificio de la calle de Lagasca, 46, en el barrio de Salamanca, implicará un esfuerzo mayor de lo esperado. Dada la «enorme complejidad» de desarmar la grúa interior, que podría precipitarse sobre los inmuebles colindantes, el Ayuntamiento de la capital ha contratado a Ortiz Construcciones, la empresa que desmontó la torre Windsor, para abordar esta tarea. Dos días después del derrumbe, la enorme estructura aún no ha sido retirada en su totalidad y no se darán pasos en falso. «Por encima de la urgencia, está la seguridad», apuntan desde el área de Urbanismo.

El inmueble, en rehabilitación desde hace meses para la construcción de viviendas de lujo, sufrió este martes un segundo derrumbe en su interior. Solo 20 días antes, un trabajador murió sepultado por los escombros tras desplomarse cinco forjados. Aunque el Consistorio dio entonces la orden de demoler completamente el edificio, no se comenzó hasta el segundo incidente. Como ha informado ABC, un centenar de vecinos de los bloques de alrededor fueron desalojados de forma preventiva.

El desmontaje de la grúa es el escollo principal de la acometida. Está anclada al edificio y un nuevo daño en su estructura podría hacerla caer sobre otros inmuebles de la manzana. «Es una operación muy compleja, de alto nivel, y no vamos a precipitarnos», sostienen en Urbanismo, según las pautas de los técnicos de Control de la Edificación. Su desarme, que se completará en los próximos días, será el primer paso para la demolición definitiva del bloque, todo por Ortiz Construcciones, una empresa experta en la materia que ya ha abordado otras obras de gran dificultad en la capital, como el desmontaje del rascacielos tras ser arrasado por llamas en 2005.

Responsable subsidiario

Desde el Ayuntamiento no se atreven a dar un plazo concreto para la finalización del desarme, aunque sí aventuran que muchos de los vecinos desalojados podrán volver a sus casas en las próximas horas, en función de la ubicación de su vivienda y la peligrosidad.

«Vamos a trabajar con mucha cautela, el criterio que prima es la seguridad y por eso lo hemos encargado a esta empresa», aseguran fuentes municipales. El Ayuntamiento, que actúa de forma subsidiaria, declaró el edificio en «ruina inminente» y asumió su demolición, algo que en prinicipio debería haber sido desarrollado por el propietario. No obstante, será el dueño quien se haga cargo de todos los costes, que no se cerrarán hasta el final de la demolición del inmueble.

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