BiciMad

Caos en BiciMad: «Casi me estrello, los frenos no funcionan»

Los usuarios de las bicis públicas se quejan del mal funcionamiento del sistema, que tiene múltiples fallos

Laura, usuaria descontenta de BiciMad
Laura, usuaria descontenta de BiciMad - JOSÉ RAMÓN LADRA
DANIEL DOVAL Madrid - Actualizado: Guardado en:

Los usuarios de BiciMad están resignados, el tiempo que dedican a tratar de coger una bicicleta es excesivo debido al mal funcionamiento del servicio. Ayer, en la plaza de Felipe II, Germán, de dieciséis años, se quejaba del sinfín de problemas que habitualmente tiene que superar para disfrutar de las bicicletas. Este vecino de Atocha hace con frecuencia el recorrido que une su barrio con el de Goya y, cuando hace un año se sacó el abono de BiciMad, pensó que esta iba a ser la mejor solución para ahorrar tiempo, ya que el recorrido en bicicleta sólo le lleva diez minutos.

Lo que no imaginaba es la cantidad de trabas, que comienzan al desanclar la bicicleta, con las que se iba a encontrar. «Estas dos no tienen batería y esto debería estar en rojo», lamenta mientras señala la hilera de luces LED que indica la disponibilidad de cada bicicleta. La falta de vehículos disponibles se suma a las múltiples averías de los componentes. «He visto ruedas pinchadas y cadenas sueltas», afirma Germán, que también rememora un peligroso percance que tuvo con las bicicletas de servicio público. «Un día, cuando estaba circulando por la calle me percaté de que los frenos no funcionaban y casi me estrello», lamenta poco antes de desistir y marcharse a otra estación tras haber intentado sacar ocho bicicletas sin éxito. Este problema no es, ni mucho menos, exclusivo de esta estación y ayer por la tarde lo pudo comprobar un asesor municipal, Eduardo Garzón, quien tuvo que emplearse a fondo para, después de varios arreones, sacar una bicicleta de la estación de Sol.

Un problema recurrente, según los usuarios consultados, es que los anclajes marcan que las bicicletas tienen batería pero luego la bici no sale» comenta Rubén, que pretendía ir a La Latina desde Sol. Otra usuaria, María, tuvo suerte y sacó una bicicleta pero, al subirse, no le quedaba batería. «Ya me ha pasado más de una vez, en esta estación nunca hay bicis», se queja mientras el ritual se repite: los usuarios pasan la tarjeta, suena un pitido que marca el desanclaje e intentan, algunos con brusquedad, sacar la rueda. «Vengo desde María de Molina revisando todas las estaciones y es un horror, a algunas bicis les falta el puño o tienen el sillín destrozado», resume Laura, sólo un ejemplo al azar entre todos los usuarios descontentos con BiciMad.

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