Sucesos

El cadáver que volatilizó «Paco el loco»

La Guardia Civil resuelve la desaparición de un joven en agosto pasado que ocultaba un crimen espeluznante

El cuerpo sin vida fue incinerado en un bidón tres veces tras ser troceado y machacado hasta ser reducido a polvo

Cartel colgado en la casa del peligroso delincuente, a la derecha, tras su detención
Cartel colgado en la casa del peligroso delincuente, a la derecha, tras su detención - Guardia Civil

Un desaparecido que no era tal. Una discusión por un asunto menor de drogas que desembocó en un homicidio. Un cadáver que había que hacer desaparecer. Y el aviso a «Paco el loco», un peligroso y violento delincuente que, como el «Señor Lobo» de Pulp Fiction, se dedica a «resolver problemas», realizar extorsiones y dar palizas a cambio de sustanciosas sumas de dinero.

A pesar de que el cuerpo de la víctima quedó reducido a un puñado de polvo esparcido en algún lugar, tras ser troceado, molido y quemado en tres ocasiones, la Guardia Civil ha conseguido esclarecer el espeluznante suceso ocurrido en Rivas Vaciamadrid en agosto pasado. Hay cuatro detenidos, uno de ellos, el presunto autor material de la muerte y los otros tres, por encubridores. Están en prisión provisional.

Aunque el caso tiene todos los ingredientes para ser el guión de una película, comenzó la tarde-noche del 10 de agosto y terminó al día siguiente, en una finca de El Pardo, en la que residió el presunto homicida. La víctima, A. P. C., de 27 años, murió a cuchilladas en la vivienda de J. C., de 34 tras mantener una discusión, según los agentes, vinculada a los estupefacientes. El presunto autor recurrió a los servicios de Francisco Gomara, alias «Paco el loco», de 40 años, para hacer desaparecer el cuerpo. Se trata de un conocido en el mundo marginal por cobrar todo tipo de deudas mediante el chantaje y con multitud de antecedentes por ello. Así lo aseguró ayer el jefe de la Policía Judicial, el comandante Julio César Martín.

«Paco el loco», que no tiene ni coche ni carné, avisó a una conocida, de 38 años, para que le trasladara a la localidad ripense. Cuando estaban en el domicilio, llegó el compañero de piso del criminal, de 44 años que, alarmado, al ver el cadáver, abandonó el lugar. Estuvo seis días viviendo en un hotel. Es otro de los arrestados.

Ya solos, ambos individuos trocearon el cuerpo del joven; luego, lo trasladaron en el coche de la mujer (otra de las detenidas), hasta la propiedad de El Pardo. Mientras ella vigilaba, quemaron el cadáver con gasolina y gasoleo en un bidón hasta en tres ocasiones, machacaron los huesos y tamizaron los restos hasta dejarlos convertidos en polvo. Ninguno ha dicho dónde los esparcieron. En la propiedad había dos barbacoas y un pozo que fueron analizados para hallar restos del cadáver sin éxito.

Las investigaciones comenzaron a raíz de la denuncia que interpuso el hermano de la víctima el 22 de agosto en la comisaría de Puente de Vallecas. Las pesquisas, arduas y minuciosas, condujeron a determinar que se trataba de una desaparición forzada en Rivas, por lo que del caso se hizo cargo la Guardia Civil. Se centraron en el entorno más cercano del finado y descubrieron su presunta relación con el mundo de las drogas. De hecho, la víctima estuvo tres años en prisión por un delito contra la salud pública.

A través de esos indicios llegaron al supuesto autor. Sus contradicciones le convirtieron en el principal sospechoso. Después, fueron encajando las piezas que condujeron hasta los demás. Identificar a «Paco el loco» no fue fácil: llevaba año y medio utilizando la identidad de un español residente en el Reino Unido. En su casa, situada en López de Hoyos, hallaron un arsenal de armas de fuego y blancas, grilletes, 40 móviles que utilizaba, cambiando las tarjetas y siete walkie-talkies. Además, tenía cámaras que enfocaban el portal y la calle.

«Un paranoico peligroso»

Anotaciones de los turbios negocios del detenido
Anotaciones de los turbios negocios del detenido- GC

«Es un paranoico peligroso que trató de hacernos frente y disparar con una de las tres armas cargadas que tenía preparadas, en concreto, una Colt, utilizada por el ejército de EE.UU. a pesar de que había consumido droga y de que eran las seis de la mañana», precisaron los investigadores. La sorpresa de los agentes fue, además de las armas que están analizando para ver si han sido utilizadas, descubrir sus turbios negocios reflejados en una libreta con anotaciones inquietantes sobre las deudas contraídas por su clientela con distintos motes y cantidades.

Además, este personaje tenía colgado en su casa un cartel de lo más elocuente que resume a la perfección el caso esclarecido por la Policía Judicial: «Dos no discuten si uno desaparece... en extrañas circunstancias».

Por su parte, el presunto criminal llegó a pintar hasta en dos ocasiones algunas dependencias del piso de Rivas, en un intento de borrar cualquier resto biológico. También llevó a una finca de Serracines (Madrid) muebles y ropa que podrían incriminarle. Ha sido condenado dos veces y tiene antecedentes por extorsión, allanamiento de morada, coacciones y lesiones.

Las cuatro detenciones se produjeron entre diciembre y febrero pasado. Los primeros en caer fueron J. C., el supuesto homicida, y D. T., compañero de piso del presunto autor material, el 22 de diciembre. El 15 de febrero cazaron al más escurridizo, «Paco el loco»; mientras que el 19, fue detenida la mujer, A. A. S.

Los restos de sangre hallados en el piso de Rivas por los perros de la Unidad Cinológica de la Guardia Civil, en la moqueta del coche en el que fue trasladado el cadáver y en los objetos de Serracines, cotejados con el ADN de los familiares del difunto, confirmaron que pertenecían a la víctima. A pesar de que no había cadáver, convertido en polvo, las pruebas no se las llevó el viento.

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