Julia Sánchez abriga a la pequeña con su chaqueta después de recogerla de la puerta de la iglesia
Julia Sánchez abriga a la pequeña con su chaqueta después de recogerla de la puerta de la iglesia - ABC

La bebé «Milagros» y su ángel de la guarda de Santa María Micaela

La joven que abandonó a su hija en una iglesia de Tetuán ha sido puesta en libertad provisional este viernes. El juez ha ordenado que le retiren el pasaporte

MADRIDActualizado:

La providencia quiso que Juanjo, vecino de Tetuán de 34 años, encontrase a María Milagros apenas unos minutos después de que su madre la abandonase en la puerta de una de las dependencias de la iglesia de Santa María Micaela y San Enrique. Pasadas las ocho de la tarde el joven regresaba a casa hablando por el teléfono móvil con los auriculares puestos. Pese a que ya era de noche y a que no escuchó los llantos del bebé en un primer momento, la tenue luz que salía del despacho del Movimiento de Cursillos de Cristiandad -situado en el lateral del templo que da a la calle Teresita González Quevedo- le permitió advertir un bulto al lado del escalón: era la pequeña clamando por que alguien la cogiera en sus brazos.

«Dejó al bebé donde pensó que estaría más a salvo. Cómo se sentiría la madre de desesperada que se le olvidó quitar la pulsera de hospital que tenía en el pie»

La niña, abrigada con un pijama de una sola pieza y envuelta en un pañuelo, apenas contaba con tres días de vida. Cuando Juanjo se percató de la gravedad de la situación, nervioso, llamó al telefonillo. «¡Hay un niño aquí, hay un niño aquí!», exclamó, alterado. Al otro lado de la puerta estaba Julia Sánchez, la secretaria de los Cursillos, que se encontraba con su hija de quince años recogiendo el despacho antes de terminar la jornada laboral.

Julia Sánchez señala el lugar donde la niña fue hallada
Julia Sánchez señala el lugar donde la niña fue hallada-ALBERTO FANEGO

«Cogí al bebé inmediatamente y la metí dentro para darle calor. Le pusimos una rebequita y en seguida cogió color en la cara y se atemperó», relata Sánchez a ABC, en el lugar de los hechos. Entre la ropa de la pequeña estaba una nota manuscrita con su nombre y su fecha de nacimiento: «María Milagros. 28-1-2018». «Yo creo que dejó al bebé donde pensó que estaría más a salvo. Cómo se sentiría la madre de desesperada que se le olvidó quitar la pulsera de hospital que tenía en el pie», subraya Sánchez, que recuerda que la niña aún conservaba la pinza del ombligo y parte del cordón umbilical.

En busca de su familia

Precisamente, ese detalle fue la clave para dar con la progenitora de Milagros en tiempo récord. El código de la pulsera permitió identificar el hospital donde nació la niña y, con ello, la filiación de la madre. Con los datos en la mano, era cuestión de tiempo que fuese arrestada por la Policía Nacional. Los agentes dieron con ella cuando preparaba el equipaje para huir. La joven, de 21 años y origen paraguayo, pasó la noche en comisaría y declaró ante el juez. Este viernes pasó a disposición judicial y fue puesta en libertad provisional después de retirarle el pasaporte.

«Nos habría gustado que hubiese tocado nuestra puerta para ayudarla. Antes de abandonar a un bebé, es importante que sepan que hay recursos para apoyarlas»

La recién nacida fue examinada por los facultativos de Samur-Protección Civil y vieron que se encontraba en buen estado de salud. No obstante, la trasladaron al Hospital de La Paz para someterla a una revisión pediátrica más exhaustiva y el bebé quedó ingresada bajo custodia policial. Mientras tanto, la Consejería de Políticas Sociales de la Comunidad de Madrid trata ahora de dar con algún familiar cercano a la madre por si se pudieran hacer cargo de la menor. En caso contrario, la pequeña sería cuidada en uno de los centros regionales acreditados, explicaron desde la Consejería a Ep.

Solo unos metros separan el despacho de los Cursillos de Cristiandad de la puerta de la Fundación Madrina, donde atienden a cerca de 4.000 familias que no tienen recursos para cuidar a sus hijos. «Nos habría gustado que hubiese tocado nuestra puerta para poder ayudarla», expresa a ABC el presidente de la Fundación, Conrado Giménez, mientras un grupo de mujeres cargan en sus cochecitos de bebé los pañales y alimentos que les acaban de repartir.

«Tenemos un teléfono 24 horas que atiende a más de 40.000 casos. Muchas de esas llamadas las hacen chicas de 14 o 15 años que no tienen cómo salir adelante», indica. «Antes de abandonar a un bebé, es importante que estas madres sepan que podemos apoyarlas», explica Giménez, que considera que no se debe «juzgar» a la madre, ya que, generalmente, estos casos se producen porque se sienten «desprotegidas» y «desesperadas».

«Todos los que la cuidamos anoche nos dimos cuenta de que en ese acto desesperado había amor, esa madre quería lo mejor para su bebé, dadas las circunstancias», considera Sánchez, que resalta lo impactada que se quedó su propia hija, ya que «le dolía pensar que podría acabar en la cárcel».