Voluntariado

Ayuda de Madrid a Kenia con tan solo una cerveza

El bar Turkana dona todos sus beneficios a un equipode médicos voluntarios que opera en la región africana

Turkana Bar, en el barrio de la Latina de Madrid
Turkana Bar, en el barrio de la Latina de Madrid - ISABEL PERMUY

De un encuentro entre cuatro amigos, en un bar del barrio de La Latina y entre cañas, salió una iniciativa para formar parte de un proyecto que ayuda a que miles de personas sean operadas en Turkana, una región situada en el noroeste de Kenia. De estos cuatro amigos que estaban tomando cervezas en 2012, dos acababan de llegar del país africano. Habían acompañado al equipo de «Cirugía en Turkana», un grupo de voluntarios médicos y no sanitarios que se desplaza una vez al año a África para atender y operar a los pacientes que no tienen recursos. Ese viaje les caló hondo.

«A mi primo y mi hermano les encantó Turkana. Bueno, obviamente les encantó el trabajo de las cirujanas, lo que vieron fue deprimente», explica el segoviano Ismael Bernardos, uno de esos cuatro colegas. Aquel día decidió, junto a los otros tres amigos, que tenía que hacer algo para ayudar. «Pensamos en montar una fiesta y recaudar fondos. Pero esa medida era puntual, así que al final decidimos montar un bar para donar constantemente dinero», señala.

La cirujana Carmen Hernández, en Turkana, en 2015
La cirujana Carmen Hernández, en Turkana, en 2015- GISELA FERNÁNDEZ-PRETEL

El proyecto «Cirugía en Turkana» nace en 2004, cuando un grupo de voluntarios decidió ayudar en el hospital que el Gobierno tiene en Kenia. Carmen Hernández es cirujana en un hospital de Madrid y, además, una de las médicas que cada año viaja para operar en esta región africana. Durante dos semanas, atienden a cientos de kenianos, la mayoría menores.

«En la pasada campaña operamos a muchos niños y mujeres; allí se quedan embarazadas muy pronto y suelen tener muchas secuelas debido a la falta de condiciones sanitarias», cuenta la cirujana. Tumores, heridas por picaduras de animales salvajes, quemaduras... Cuando el equipo médico llega a Turkana, se encuentra «de todo». La mala alimentación es la culpable de los problemas de tiroides que sufren muchos de los kenianos y que atienden los voluntarios cada año, explica Hernández. Para Elena Mendía, cirujana fundadora de la iniciativa, cada viaje es «un turismo que no se paga con dinero, se paga con el corazón».

El número de voluntarios que viaja en cada campaña varía cada año; en la última, realizada del 29 de enero al 14 de febrero de este año, se fueron 15 personas: 11 médicos (ocho cirujanos, una ginecóloga y dos anestesistas) y cuatro personas que realizaron labores de logística y comunicación. «Todos tenemos nuestros trabajos y colaboramos de forma totalmente altruista», señala Gisela Fernández-Pretel, fotógrafa madrileña que lleva la web, comunicación, redes sociales y fotografía de «Cirugía en Turkana».

50.000 euros por campaña

Durante el año, los médicos y ayudantes trabajan «y sudan cada euro» –matiza Hernández– para poder recaudar los alrededor de los 50.000 euros que se necesitan para realizar una campaña en el país africano. Además, la organización también recibe fondos de empresas privadas, pero también se nutre de iniciativas como la del bar de Ismael Bernardos y sus tres socios.

«Turkana Bar», ubicado en el barrio de La Latina (calle de Segovia, 16), dona el cien por cien de sus beneficios a este plan de cirugía en Kenia desde que abriera hace ya tres años. También acoge actividades de todo aquel que quiera recaudar fondos para fines solidarios. «No es solo un bar en el que tomar una caña y dejar el beneficio a una causa, sino un sitio de encuentro entre gente que tiene y comparte inquietudes», comenta Bernardos.

Bernardos y Hernández, en Turkana Bar
Bernardos y Hernández, en Turkana Bar- ISABEL PERMUY

Las paredes de la segunda planta del Turkana están repletas de pinturas, muchas de ellas son obras de artistas que las donan al bar para exponerlas allí y que cualquier cliente que quiera comprarlas pueda hacerlo. El dinero, en estos casos, no se lo llevan los autores: va a para el equipo de «Cirugía en Turkana».

Hace poco, cuenta Bernardos, se organizó en el bar una especie de reunión con el fotoperiodista Manu Brabo, que estuvo secuestrado en Libia en 2011. También la periodista Rosa María Calaf lo visitó. Estas charlas tienen como fin ofrecer a los clientes algo interesante que les motive a ir al bar a tomar algo, colaborando así en esta causa humanitaria. «Cuando montamos el bar, no sabíamos cómo iba a responder la gente. Porque estas son historias en las que tú crees, pero es más difícil que la gente apueste por ello. Esto va de que vengan al bar y consuman, y hay mil bares en este barrio con los que competir».

Ni Bernardos ni ninguno de los otros tres dueños tienen «idea de hostelería», y tampoco trabajan allí, simplemente lo gestionan. Pagan a los camareros, al encargado, a los proveedores... Y, al final, el beneficio íntegro lo donan al equipo de Turkana. A pesar de los «altibajos», los cuatro amigos consiguen equilibrar los gastos y aportar unos 8.000 euros a cada campaña. Ya han colaborado en dos desde que abrieran, hace cuatro años, el primer bar solidario de Madrid.

El equipo médico, operando en la región de Kenia hace un año
El equipo médico, operando en la región de Kenia hace un año- GISELA FERNÁNDEZ-PRETEL
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