Curiosidades de Madrid

El Ángel Caído del Retiro, una puerta al infierno a 666 metros sobre el nivel del mar

La famosa estatua, que representa la expulsión de Lucifer del Cielo, esconde una historia paralela relacionada con el más allá

Estatua del Ángel Caído, en el parque del Retiro
Estatua del Ángel Caído, en el parque del Retiro - JOSÉ ALFONSO
S. L. - @abc_madrid Madrid - Actualizado: Guardado en:

La estatua del Ángel Caído, en el parque del Retiro, es uno de los puntos de reunión más famosos del histórico enclave. Siempre rodeada de paseantes, ciclistas, corredores y patinadores, destaca entre el gentío por su valor artístico a pesar de su significado. Aunque es desconocido para muchos madrileños, esconde una historia paralela relacionada con el más allá. No solo porque representa a Lucifer en su expulsión del Cielo, sino porque está considerada por quienes creen en el Mal como una puerta al Infierno. Un dato que apoya esta tesis es la ubicación de la figura: a 666 metros sobre el nivel del mar.

No se sabe si es una casualidad o si la escultura se situó sobre el pedestal con esa pretensión. Lo único cierto es que su analogía con el número del Diablo da mucho que pensar. Tanto es así que este siniestro paralelismo ha motivado la idea de que este punto del Retiro es una de las puertas al más allá en el mundo. Incluso se ha dicho que, esculpida en 1877, tiene algo que ver con la desaparición del antiguo cementerio, en 1874, tras la creación del Paseo de Fernán Núñez. En cualquier caso, esta idea apenas ha calado. El hecho de que el emblemático jardín madrileño cerrara sus puertas de noche, hace más de quince años, ha aplacado las concentraciones satánicas en torno a la estatua, si bien siempre hay algún conato esporádico.

Varios paseantes pasan por delante de la estatua del Ángel Caído
Varios paseantes pasan por delante de la estatua del Ángel Caído- JOSÉ ALFONSO

Pero el Ángel Caído es mucho más que superstición. Es un emblema del Retiro y también una de las obras más valoradas de Ricardo Bellver. Se muestra a Lucifer precipitado desde el cielo y aprisionado por serpientes que amarran sus brazos y piernas. Esculpisa en bronce y comprada por España por 4.500 pesetas, fue premio nacional de escultura y fue expuesta en la exposición universal de París cuatro años después de su elaboración.

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