ABC
Torrejón de Ardoz

El acusado de matar a un anciano: «Me llamó gitano de mierda pero no le golpeé, le empujé»

En el juicio dijo que el hombre cayó de espaldas y se dio en la cabeza tras una riña de tráfico. Se fugó porque se «agobió»

MadridActualizado:

José María Pardo, de 19 años, acusado de matar hace un año a Ramón, de 81, de un puñetazo en un paso de peatones de Torrejón de Ardoz y darse a la fuga después, manifestó en el juicio que sólo le empujó después de que éste le llamara «gitano de mierda» en el transcurso de un encontronazo que tuvieron en un paso de peatones porque iba demasiado deprisa. Fue el 23 de mayo de 2017. Ayer, en la primera sesión del juicio que se celebra por su causa en la Audiencia Provincial dijo: «Se cagó en mis muertos, pero no le golpeé; le empujé. Se cayó de espaldas y se hizo daño en la cabeza. Me agobié por la situación al ver a tanta gente y me fui cuando vino la ambulancia. No pensé que se había muerto».

Cuando ocurrieron los hechos, el imputado era conductor novel y casi atropella a la víctima cuando cruzaba la vía por el paso de cebra, nada más salir de la farmacia situada a escasos metros casa de Ramón, a la altura del número 18 de la avenida de Los Fresnos. José María tuvo que invadir el carril contrario para no llevárselo por delante.

El anciano, que llevaba bastón porque le había dado un ictus de grado tres, pero seguía cuidando a su mujer, le recriminó el exceso de velocidad, según los testigos. Entonces, el procesado, molesto, salió del coche y le dio un puñetazo en el rostro que le hizo caer de espaldas. El fuerte golpe hizo que Ramón se diera en la cabeza, falleciendo una hora después. «¡Vámonos que bastantes problemas tenemos ya!», le dijo a la mujer que le acompañaba. Y se dio a la fuga. Cinco horas después se entregó. La Policía le tenía identificado. «Tengo prisa porque mi padre ha muerto», indicó.

Ayer, en el juicio, el acusado ofreció otra versión. «Iba bastante rápido y nervioso porque mi madre se encontraba mal», relató el joven ante el Jurado Popular encargado de enjuiciar los hechos. El chico, de 20 años, se enfrenta a una petición fiscal de 12 años de cárcel por un delito de homicidio doloso, pena que la familia del anciano eleva a 22 años de prisión al añadir la agravante de abuso de superioridad. Ramón, como se llamaba la víctima, tenía 81 años y cuidaba de su mujer, enferma de alzheimer.

Acababa de ser padre e iba con una meretriz

Según el relato del acusado, se encontraba en un polígono recogiendo a una prostituta, y un familiar con el que se encontró le comentó que su madre estaba mala. Tras ello, decidió dirigirse a su casa, donde vivía junto a sus padres y su mujer, que había dado a luz a su hija hace unos 40 días, informa Ep.

«Estaba preocupado e iba bastante rápido. Tuve que frenar para no atropellar al hombre, que entonces me lo recriminó. Me dio un golpe en el capó», ha narrado el procesado. Tras ello, le comentó que por favor le dejara que se tenía que ir», indicó. Después, «en un acto reflejo, le aparté el bastón», manifestó. Terminó por irse a su casa donde «se fumó un cigarro».

La defensa del acusado solicita que se califiquen los hechos como un delito de homicidio imprudente, ya que su cliente empujó al hombre cayendo éste de forma accidental. En contra opina el fiscal, que ha afirmado en su alegato inicial que el acusado le propinó tal golpe que le desnucó.

Los hechos serán juzgados por un tribunal de jurado que a lo largo de la vista deberán valorar las pruebas y determinar si el joven era consciente del peligro que entrañaba el hecho de golpear a un anciano o, de lo contrario, si fue una imprudencia resultando la muerte accidental.