El porqué del cambio de rumbo de última hora de Puigdemont

A la llegada del president, aplausos. Todo era expectación. La hora de la cita, las seis de la...

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A la llegada del president, aplausos. Todo era expectación. La hora de la cita, las seis de la tarde. Puntual, la oposición no independentista ocupa su medio hemiciclo. Al otro lado, asientos vacíos, y en los pasillos, diputados a la carrera tras reuniones con el president. Puigdemont comunica a la CUP que ha recibido llamadas para que no haga nada irreversible. Algunas, desde altas instancias europeas. El pleno se retrasa, de las seis a las siete. Hay cambio de última hora en el guión de Puigdemont. Esquerra lo acepta a regañadientes, pero la CUP sale enfadada. Sus diputados seran los últimos en entrar cuando se reanuda el pleno. Momento ya del sí pero no de Puigdemont. Una extraña maniobra que la CUP sólo aplaude al oir la palabra 'República' y que sorprende a la oposición con el pie cambiado. No se ponen de acuerdo en si Puigdemont ha declarado o no la independencia. Quien tiene claro que no se ha cumplido con lo acordado es la CUP. La improvisación se traslada al siguiente escenario, el auditorio del Parlament. Aquí firma y lectura de la declaración de independencia. El texto, la escenificación y el lugar se acordó poco antes. Fuera del hemiciclo, la declaración se queda sin valor jurídico. Algo que agudizó el disgusto de la CUP. Al final, els Segadors y salida de los diputados, con gesto serio, conscientes de la brecha abierta en el independentismo, en el que debía ser y no fue primer día de la República Catalana.