La crisis en Cataluña mantiene paralizada la actividad legislativa en el Congreso

Esta legislatura iba a ser distinta. Con un PP en minoría se vislumbraban reformas, retiradas de...

Actualizado:

Esta legislatura iba a ser distinta. Con un PP en minoría se vislumbraban reformas, retiradas de leyes polémicas y gobierno contra las cuerdas. La realidad es distinta. La tan cacareada nueva etapa del parlamentarismo que parece haber quedado en nada. Iniciativas como la limitación de mandatos, acabar con los aforamientos, la ley electoral, el fin de la reforma laboral o la educativa; no han prosperado, han sido rechazadas, vetadas o, en el mejor de los casos, aplazadas. El Gobierno tampoco lo tiene fácil para pactar. También hicieron promesas que le está costando cumplir. Ante el bloqueo, la mayoría de las veces ha tirado del decreto ley, sin acuerdo con el resto de partidos. Lo ha hecho una veintena de veces en poco más de un año. Ahora el tema catalán ha enquistado todavía más el funcionamiento de la cámara. La respuesta al desafío soberanista ha acabado, por ejemplo, con el apoyo de PNV a una de las leyes claves: los presupuestos para el próximo año. Por segundo año consecutivo se prorrogan. Con ello se dice adiós a la subida salarial a los funcionarios, la bajada de impuestos, del IVA al cine o la extensión del permiso de paternidad. Cataluña también ha paralizado a la oposición. PSOE y Unidos Podemos después de un tímido acercamiento se han distanciado por su manera de abordar la crisis. Y en el Congreso la ausencia frecuente de los 17 diputados de ERC y PDeCAT demora la tramitación de algunas leyes.  Como ha ocurrido con la de equiparación de las condiciones de los trabajadores subcontratados, que ha quedado en el aire. Con una aritmética parlamentaria tan ajustada la ausencia de diputados da al PP y Ciudadanos de facto mayoría absoluta. Una mayoría teórica que tampoco ha permitido avanzar en materia de legislación.-Redacción-