Ángel Nieto, en el podium de la carrera de 125 cc celebrada en el parque del Retiro en 1969
Ángel Nieto, en el podium de la carrera de 125 cc celebrada en el parque del Retiro en 1969 - ABC

«Le dije al Gobierno que me tenían que ayudar»

Unos meses antes de su fallecimiento, Ángel Nieto relató a ABC cómo con solo 22 años consiguió que el Gobierno autorizara las primeras ayudas públicas al motociclismo. Acababa de ganar su primer campeonato del mundo (1969), pero para lograr nuevos éxitos hacían falta recursos. Lo consiguió

MadridActualizado:

«Con el primer campeonato del mundo yo gané dos pesetas». Lo cuenta Ángel Nieto inmediatamente antes de recordar una reunión que se produjo a finales de 1969 y que fue determinante para que su hazaña deportiva no pasara a la historia como un hecho aislado. Las «dos pesetas» no es una cantidad real, pero revela la situación económica en las que alcanzó el hito fundacional del motociclismo patrio. Lo suyo fue puro talento, solo talento.

En 1969 el motociclismo no era un deporte popular en España, de ahí que el éxito del joven piloto no solo fuera un logro personal, sino una oportunidad para promocionar las motos. No eran muchos entonces los éxitos internacionales del deporte español, y menos en disciplinas que no fueran asociadas a un balón o a una bicicleta.

Aunque agradecido por los reconocimientos, su preocupación era otra: la falta de medios dificultaba que al año siguiente pudiese repetir

Como consecuencia del éxito, ese joven de 22 años fue convocado por el mismo Francisco Franco para ser recibido en audiencia. «Yo era un chaval y en esa época estaba en la mili, pero allí que fui». Tras el acto oficial, Nieto fue a comer con el ministro del Movimiento, Torcuato Fernández-Miranda; el delegado nacional de Deportes, Juan Antonio Samaranch; y el presidente de la Federación de Motociclismo, Luis Soriano. «Fuimos a comer a la Casa Gallega, cerca del Ministerio», recuerda Nieto, que también relata el enorme impacto social de su primer triunfo. «Hubo un momento en que me daban la medalla de Madrid, la medalla de no sé qué al deporte, todo eran medallas». Sin embargo, y aunque agradecido por los reconocimientos, su preocupación iba por otro lado: la falta de medios dificultaba que al año siguiente pudiese repetir. «Les expliqué que al año siguiente tendría que hacer las motos y los coches y Luis Soriano, el presidente de la Federación, dijo que de coches, nada».

Entonces Nieto, un joven de 22 años sentado en torno a una mesa con señores que le doblaban la edad, tiró de desparpajo y fue sincero: hacían falta ayudas públicas para dotar de recursos a los pilotos. «Les dije que la rentabilidad que había obtenido por el primer campeonato del mundo no era suficiente y que me tenían que ayudar. Torcuato Fernández-Miranda me dijo que sí y en ese mismo momento dio orden de que al motociclismo se le concediera una subvención para la gente que participara en el Campeonato del Mundo. A partir de ahí me ayudaron a mí, y a otros pilotos españoles, los dos o tres que había, con una pequeña subvención». Y ahí empezó todo.

«Fui valiente»

«Fui valiente, porque yo, imagínate, estaba ahí con unos tíos que no había visto en la vida, e ir a ver a Franco al Pardo... Me habían dicho incluso que fuera con uniforme militar y les dije que ni en broma. Yo en esa época veía un sargento y me acojonaba, imagínate con un general».

Sin embargo, será porque el roce hace el cariño, pero al final Franco se acabó interesando por ese joven que acudía al Pardo año tras año mientras forjaba su leyenda. «Franco no hablaba mucho. Pero vio que ese año fui, al año siguiente otra vez gané... fui cinco veces a las audiencias, y claro, al final ya dijo "y ¿este quién es?"».