Votación Investidura Villares recupera el discurso indignado en su debut parlamentario

En Marea se cierra al diálogo y avanza que se echará a la calle contra el PPdeG

El portavoz de En Marea, Luís Villares
El portavoz de En Marea, Luís Villares - M. MUÑIZ

Villares se estrenó en la tribuna de O Hórreo anunciando que En Marea se enfrentará a Feijóo «en el Parlamento y en la calle. Si no podemos dentro, lo haremos fuera». El portavoz rupturista desechó por múltiples caminos la llamada al diálogo del recién investido presidente de la Xunta. Lo hizo recuperando las esencias del 15-M en un discurso denso que recordó a los momentos en los que AGE, en 2012, cargó contra la subrogación del gobierno autonómico a la Troika. «Exigimos —pronunció Villares— que las instituciones recuperen el control sobre las decisiones económicas y que el FMI, el Banco Mundial o el BCE no nos marquen la política económica». La mayoría absoluta, tercera consecutiva para el PPdeG, no es ningún «cheque en blanco ni una tarjeta black», avisó. A pesar de las llamadas al consenso, el diagnóstico que En Marea hizo de la situación de Galicia dejó un terreno de juego poco propiciatorio para iniciar cualquier conversación.

«El Parlamento no es la única manifestación de la democracia. Estaremos en las ciudades y en los pueblos»

Con la puerta cerrada de la negociación, aunque no bloqueada, Villares inició su alocución marcando el carácter hereditario de la confluencia respecto a las Irmandades da Fala. Citando a uno de sus fundadores, Porteiro Garea, recomendó al presidente de la Xunta que no «echara la culpa del paro, la desigualdad, la emigración y, sobre todo, la corrupción a la gente; porque son pecados que solo los comete quien gobierna». A partir de ahí, resucitó el relato de la izquierda radical, que se remonta a las protestas contra el «Prestige» en 2002 para dar sentido al nacimiento de un nuevo instrumento, llegado a su juicio para «dar voz» a quienes se oponen a las políticas de la austeridad.

El pincel de Villares pintó la foto económica y social de un país en blanco y negro. Una Comunidad con las segundas pensiones más bajas del Estado y con uno de cada cuatro gallegos en riesgo de pobreza; ante lo cual solo fue capaz de articular la medida estrella de la campaña: la aprobación de un decreto urgente de garantías sociales y el desarrollo de la Estratexia Social de Inclusión de Galicia.

Estrategia de oposición

La sesión de ayer permitió entrever la estrategia de En Marea como colíder de la oposición, en coordinación con el grupo socialista. Un discurso afilado en lo social y contra la corrupción como patas de una «formulación parlamentaria» que culmine la «alternativa que quiere gobernar» Galicia en 2020. El peso del nacionalismo irá haciendo juegos de equilibrios. De soslayo, Villares defendió su «apuesta por el derecho a decidir», no únicamente como «compromiso nacional», sino también como «compromiso democrático». Las alusiones a Castelao y al carácter galeguista de las Irmandades y el Estatuto de 1936 completan unos referentes de común denominador para todas las familias que integran la confluencia.

«El Parlamento no es la única manifestación de la democracia, y lo sabe». La sentencia avanza que el rupturismo se echará a la calle contra la acción de gobierno si la considera injusta. «En los barrios y en la ciudades, en el agro y en el mar, en los pueblos y en las villas» estará Villares, otra vez evocando las consignas de mayo de 2011 y de nuevo insistiendo en que a quien tiene que señalar Feijóo como antagonista es al grupo liderado por el juez en excedencia.

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