De izquierda a derecha, Marta Pita, Carlos Pajares, Ignacio Rodríguez Mendizábal y Ubaldo Rueda
De izquierda a derecha, Marta Pita, Carlos Pajares, Ignacio Rodríguez Mendizábal y Ubaldo Rueda - XOÁN REY/EFE

Talento y corazón en el I Premio Hawking Jóvenes Investigadores

Jesús Jordá defiende la implantación de trabajos científicos en etapas preuniversitarias

SantiagoActualizado:

«Hay mucho talento, y hay mucho corazón, que a mí me parece que es tan importante o más que el talento; me voy a mi casa muy agradecido por haber podido escucharos», decía ayer a los finalistas del I Premio Stephen Hawking de Jóvenes Investigadores Rosalía-Abanca Ignacio Rodríguez Mendizábal, paleontólogo e investigador del yacimiento de Atapuerca y Premio Príncipe de Asturias 1997. El nivel de los trabajos presentados a esta primera edición del premio promovido por Abanca y el instituto compostelano Rosalía de Castro para incentivar la vocación científica de los alumnos de Secundaria fue una valoración constante entre los miembros del jurado que, junto a Rodríguez Mendizábal, estudiaron y analizaron las propuestas. Entre ellos, el exrector de la Universidade de Santiago Carlos Pajares, que subrayó la «espontaneidad» de todos los proyectos. «Juventud, divino tesoro», agradeció el catedrático emérito. Por su parte, el director de Comunicación y Relaciones Institucionales de Abanca, Isaac González, subrayó la trascendencia de que el propio Stephen Hawking haya cedido su nombre a esta primera edición del galardón, en el que destacó la apuesta por valores fundamentales como la «curiosidad», la «persistencia» y la «humildad».

Los proyectos finalistas han sido elaborados por alumnos de los institutos de Secundaria A Pinguela (Monforte de Lemos), Pintor Colmeiro (Silleda), Xelmírez I (Santiago) y Rosalía de Castro (Santiago). El impacto de la mina de Touro, los microorganismos presentes en los teléfonos móviles o la alimentación de la curuxa son algunas de las temáticas abordadas por los jóvenes investigadores.

Jesús Jordá, coordinador del certamen de Jóvenes Investigadores a nivel nacional, opinó que este tipo de trabajos deberían implantarse de forma obligatoria en secundaria y bachillerato como vía para que los alumnos desarrollen «su potencial respecto a la ciencia y a la investigación».