Galicia

Suárez y Sestayo certifican la ruptura del bipartito ferrolano

A partir de ahora, los populistas gobernarán la ciudad con tan solo ocho de los 25 ediles de la corporación

El alcalde de Ferrol, Jorge Suárez
El alcalde de Ferrol, Jorge Suárez - EFE
DARÍO DOMÍNGUEZ - @Abcengalicia Santiago - Actualizado: Guardado en: Galicia

En estas mismas páginas, la portavoz del PP de Ferrol, Martina Aneiros, se refirió a las sucesivas crisis del bipartito ferrolano como la «crónica de una muerte anunciada». Si de la novela de Gabriel García Márquez se tratase, Santiago Nasar sería el alter ego de un acuerdo de Gobierno que durante los quince meses que se mantuvo con vida ocupó más espacio en los medios de comunicación por sus constantes crisis internas que por la gestión ordinaria de la ciudad. Así, el día en que lo iban a matar, el pacto apenas opuso resistencia y, ya sin miedo a que el ridículo tuviese consecuencias electorales el 25-S, las diferentes partes no se ruborizaron en ajustar las cuentas pertinentes.

La primera de las estocadas se la infligió el propio alcalde, Jorge Suárez (Ferrol en Común), al retirar las competencias de mayor importancia a la número dos del Ayuntamiento, Beatriz Sestayo (PSOE), y a sus dos ediles afines. Por si fuera poco, Suárez reiteró su apoyo a las dos concejalas socialistas restantes del grupo, Rosa Méndez y María Fernández Lemos, que mantienen un enfrentamiento abierto con Sestayo.

Además de en su propio ejecutivo, Suárez abrió de un golpe una crisis en el PSdeG, obligando a las dos ediles «leales» a decidir si mantienen la disciplina de partido o se quedan dentro del Gobierno. Sobre este punto, Rosa Méndez compareció ayer ante los medios para subrayar que ella no es «una tránsfuga» y que pedirá el arbitraje del partido en el conflicto. Así, anunció que acatará la determinación que tomen los órganos competentes de su formación.

Después de una reunión celebrada ayer, la Ejecutiva Local de la agrupación socialista emitió un duro comunicado en el que cargó contra la «decisión unilateral» del alcalde, al que acusó de «graves injerencias» en las competencias que ambos socios pactaron dentro del documento negociado el año pasado. Del mismo modo, ratificaron su decisión de que los cinco ediles de la ciudad salgan en bloque del Ejecutivo de Ferrol en Común. Así, entienden que este órgano está perfectamente legitimado para tomar tal decisión, y que todos los miembros deben acatarla, o se verán obligados a invocar el Pacto Antitransfuguismo, al tiempo que le afean al regidor el «querer fagocitar a una parte del grupo».

Después de que Suárez pusiese sobre la mesa que las discrepancias con Sestayo y su entorno son «más personales que políticas», los socialistas respondieron ayer con una retahíla de motivos de conflictos recientes entre uno y otro grupo por cuestiones que son «puramente políticas». Así, enumeran algunas como la oposición de los populistas a derogar la tasa de saneamiento, la «posible vuelta atrás en relación a la anulación del contrato eléctrico» o la «obsesión de Ferrol en Común por la peatonalización extrema del Barrio de la Magdalena», entre otras.

Cuestión de confianza

El regidor también trasladó que está convencido de que, a partir de ahora, el Gobierno de Ferrol podrá gobernar de forma más sencilla, ya que «si se ha tomado esta decisión ha sido por la desconfianza y la falta de lealtad». «Ahora estamos y nos vemos un poco libres de cargas», subrayó en un nuevo reproche hacia sus socios hasta hace pocas horas.

Pese al optimismo del populista, la situación en la que queda es ciertamente controvertida. En el mejor de los casos, el de que Méndez y Fernández Lemos se mantengan a su lado, Suárez contaría con ocho ediles de una corporación de 25. En el escenario de que las dos socialistas también abandonasen, se quedaría con solo sus seis asientos, más un eventual pacto con los dos del BNG, que anteayer se mostraba favorable a explorar. De este modo, en la jornada de ayer también se mostró consciente de las dificultades sobrevenidas, y apuntó que no descarta la opción de presentarse a una moción de confianza ante el pleno, ya que quedaría en una posición «muy complicada» para sacar adelante su proyecto político.

Sin moción de censura

Como espectadores atónitos del fuego cruzado, desde el PP se apresuraron a pedir que el alcalde convoque de urgencia una junta de portavoces para explicar «quién está gobernando la ciudad». «Los que hablaban de transparencia lo único que hacen es ocultar información, y así es difícil valorar lo que está sucediendo», reprochó ayer Martina Aneiros. La portavoz popular valoró que «este es el Gobierno del cambio, pero del cambio a peor y del lío que han sumido a Ferrol en este tiempo» y culpó a Jorge Suárez de mantener un «carácter dictatorial» y «escaso talante democrático» por acometer la reforma de su gabinete mediante un decreto unilateral.

Con todo, y aunque el nuevo ejecutivo no contará ni con un tercio de los ediles del Consistorio, los populares descartaron con rotundidad emprender las negociaciones para una eventual moción de censura que pudiese apartar a los populistas del poder.

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