Ruptura en el bipartito

Suárez mantiene en el Gobierno de Ferrol a las dos socialistas díscolas

Los tres ediles que se mantienen en el grupo del PSOE vertieron duras críticas contra sus excompañeras

El Pacto Antitransfuguismo prohíbe a los alcaldes atribuir funciones de ejecutivo a tránsfugas declarados

El alcalde de Ferrol, Jorge Suárez, ayer en el Ayuntamiento. Tras él, su exsocia, la socialista Beatriz Sestayo
El alcalde de Ferrol, Jorge Suárez, ayer en el Ayuntamiento. Tras él, su exsocia, la socialista Beatriz Sestayo - EFE
DARÍO DOMÍNGUEZ - @abcengalicia Santiago - Actualizado: Guardado en: Galicia

«Como cuando un globo suelta lastre y empieza a volar». Así definió ayer la situación en la que se encuentra el Gobierno que lidera el alcalde de Ferrol, tras la reconfiguración del mismo debido a la ruptura del pacto que mantenía con los socialistas. Jorge Suárez valoró así su nueva posición, al frente de un gabinete que cuenta con tan solo ocho ediles en una corporación de 25, con lo que no llega a un tercio de los representantes. A los seis concejales que aporta a su Ejecutivo la marea municipal (Ferrol en Común), hay que sumarle a las dos concejalas socialistas díscolas con su partido, Rosa Méndez y María Fernández Lemos, que a partir de ahora serán no adscritas.

Las dos ediles sufrieron en el pleno de ayer reiteradas acusaciones de «transfuguismo» por parte de los socialistas que optaron por salir del Ejecutivo tras el golpe de mano del regidor, cuando les retiró las competencias que habían sido negociadas en el pacto firmado en junio de 2015. Méndez pidió a sus excompañeros llevar el debate sobre la fidelidad al partido «a otros foros» y «responsabilidad» ante «el espectáculo lamentable que estamos ofreciendo a la ciudadanía».

Por otra parte, entre los cambios organizativos que comunicó Suárez ayer se encuentra el hecho de que la edil de su partido Saínza Ruiz se encargará del área de Benestar Social, lo que implicará que capte una dedicación exclusiva. En el mismo sentido, explicó que «existirá una más», que irá a parar a la propia Rosa Méndez; y que su mano derecha, Suso Basterrechea, renuncia a una.

Con el bipartito todavía en vigor, Jorge Suárez ya encabezaba un Gobierno en minoría. Con el número de efectivos mermado, y un enfrentamiento abierto con sus exsocios, el populista se ve abocado a una posición complicada en la gestión diaria. Con todo, el populista restó importancia a la cuestión aludiendo a que «un Gobierno de 11 debe repartirse bien el trabajo, pero si en ese trabajo no hay cooperación ni lealtad, seguro que es más operativo un Gobierno de ocho», en un nuevo ataque hacia su hasta hace semanas número dos, Beatriz Sestayo.

Pacto Antitransfuguismo

La implosión del bipartito y el mantenimiento de Méndez y Fernández como no adscritas obliga a remitirse al Pacto Antitransfuguismo firmado por los partidos en 1998 y ampliado en 2006, y que también suscribió Izquierda Unida, formación en la que milita el regidor de la urbe departamental. En el documento, las organizaciones se comprometen a no aceptar cambios o mantenimientos de mayorías mediante ediles que contradigan la disciplina del partido por el que fueron electos.

Del mismo modo, el Pacto es taxativo en cuanto al rechazo a que el alcalde «efectúe cualquier nombramiento político que impliqueatribuciones de gobierno o delegación genérica o especial de las mismas», así como tampoco se puede nombrar a «tránsfugas» representantes en empresas municipales o formar parte de la junta de portavoces. Sobre estos puntos, Suárez se limitó a señalar podrán tener un desempeño normal de su actividad ya que «hay jurisprudencia al respecto».

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