GaliciaSuárez aboca al bipartito ferrolano a una nueva crisis al retirar competencias a Sestayo

El alcalde ofrece a la hasta ahora número dos quedarse únicamente con las responsabilidades de Mujer

El alcalde de Ferrol, durante un mitin reciente de En Marea
El alcalde de Ferrol, durante un mitin reciente de En Marea - FB/En Marea

La tormentosa relación del bipartito ferrolano parece no tener un desenlace. La petición de la teniente de alcalde, la socialista Beatriz Sestayo, de retirar las competencias a su compañera de partido encargada de Urbanismo y Movilidad, María Fernández Lemos, provocó un nuevo cisma en el pacto de gobierno municipal. Sestayo y los suyos habían acusado directamente a la edil de «absoluta desconfianza», «oscurantismo», decisiones «unilaterales», «ocultación sistemática de información» o «políticas continuistas con el PPdeG», reproches duros contra una miembro de su propia lista en las municipales de mayo de 2015.

Ayer, todavía con la resaca de los resultados de las autonómicas en el ambiente, el regidor Jorge Suárez abocó a la entente a una nueva crisis. Como resultado del «conflicto» derivado de la petición de cese de Fernández Lemos, el alcalde anunció su decisión de retirar las competencias de mayor importancia a Beatriz Sestayo y sus ediles afines. A la que hasta ahora era número dos del Consistorio Suárez le propone quedarse con el área de Mujer, a Germán Costoya la de Fiestas y a Bruno Díaz la de Turismo. Del mismo modo, anunció el despido inmediato de la jefa de prensa de Sestayo y del asesor de Urbanismo. Mientras las competencias no son reasignadas dentro de los miembros de confianza de su gabinete, algo que se prevé que suceda en los próximos días, Suárez las asumirá de forma transitoria.

Por su parte, lejos de destituir a Fernández Lemos, Jorge Suárez la refrendó en sus competencias, junto a la también socialista Rosa Méndez. En un comunicado emitido por el Ayuntamiento, el gobierno ferrolano explicó que «ante la disyuntiva planteada por Sestayo, Ferrol en Común decidió optar por el PSOE que mejor representa la lealtad en un pacto», y apostar por las dos concejalas con las que mejor sintonía mantienen, aunque matizan que los demás ediles «podrán seguir» dentro del Ejecutivo local para «intentar salvar la situación».

El regidor reconoció que las diferencias que lo enfrentan a sus socios —sin todavía cumplirse la mitad de su mandato— son más de índole personal que política, que han lastrado la acción de la institución, y reiteró su intención de normalizar su relación con los socialistas. De hecho, Suárez acusó directamente a los concejales implicados de actuar «más como un grupo de oposición dentro del gobierno que como gobierno». Ante esto, subrayó la «necesidad de atajar la situación cuanto antes y trabajar por las necesidades que tiene la ciudad».

La situación no se antoja sencilla para Suárez, que solo cuenta con seis ediles de Ferrol en Común, a los que todavía sumándole los cinco del PSOE se encontraba en minoría en el Consistorio. Así, ayer anunció que ya comenzó los contactos con el BNG para intentar buscar alguna fórmula de colaboración de cara a los próximos meses, «aunque sea con acuerdos puntuales en temas determinados».

Silencio socialista

Mientras tanto, los socialistas ferrolanos guardan silencio ante este nuevo episodio. Este periódico intentó ponerse en contacto con miembros destacados de la agrupación local, pero al cierre de esta edición habían rehusado hacer declaraciones por encontrarse «en reuniones» para abordar el nuevo escenario sobrevenido.

Tampoco arrojó demasiada luz sobre la cuestión la presidente de la gestora del PSdeG, y actual máxima responsable del partido en Galicia, Pilar Cancela. La diputada en el Congreso llamó a la prudencia por desconocer los pormenores del caso, y se limitó a informar de que se va a producir una reunión de la ejecutiva local para analizar este episodio, por lo que ahora a la gestora le corresponde «esperar a ver» qué le transmite la agrupación. En todo caso, sí confesó que la decisión le había cogido «por sorpresa»

Desde la oposición, la portavoz del Partido Popular, Martina Aneiros, quiso mostrarse «cauta» en declaraciones a ABC ante el devenir de los acontecimientos ya que se desconocen los términos en los que evolucionará la nueva crisis de la alianza entre socialistas y populistas. En cualquier caso, sí lamentó «un capítulo más que deja en evidencia la mala salud del pacto». «Esta es la crónica de una muerte anunciada, y mientras tanto quien pagan esta situación son la ciudad y sus vecinos», reprochó.

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