José Luis Jiménez - PAZGUATO Y FINO

Sindicatos de la injusticia

Los sindicatos gallegos, esos que cobran dietas por ir a negociar con la Xunta, se presentaron en Madrid para hacerse una foto con Pablo Iglesias

José Luis Jiménez
SantiagoActualizado:

Vamos desentrañando, cada día que pasa, algunos entresijos de esta indecente huelga de justicia que padecemos en Galicia desde hace dos meses, que en sus comienzos se nos vendió como una legítima reclamación de mejoras salariales en el colectivo de los funcionarios, y ahora ha quedado convertida en un chantaje al gobierno gallego con los miles de ciudadanos pendientes de un juicio —o de un simple trámite en el juzgado— convertidos en rehenes de la situación.

La foto de ayer en el patio del Congreso es representativa de la situación. Los sindicatos gallegos, esos que cobran dietas por ir a negociar con la Xunta, se presentaron en Madrid para hacerse una foto con Pablo Iglesias y varios de los diputados gallegos de En Marea. Como si del camarada Iglesias o de Diego Cañamero dependiera en modo alguno que la Xunta eleve su oferta por encima del 13% de mejora salarial que ya les ha planteado a los representantes sindicales, y que a estos prohombres de los derechos laborales les parece escaso. Tamaña desconexión del mundo real, de la economía de los empleados de las empresas privadas, es obscena.

Curioso que en algo que tenga que ver con la justicia aparezca Cañamero, un tipo que se ha declarado «insumiso» de la misma y que va por ahí pidiendo indultos a concejales que agreden a alcaldes y que, tras su debido juicio, están en la cárcel. Es como lo de poner el zorro a cuidar el corral de las gallinas. Cañamero, bolivariano de Marinaleda, bien vale para levantar el puño en manifas por la Campiña sevillana como para fotografiarse con los sindicatos de la injusticia.

Si este es el rigor y la coherencia de un diputado de a pie, ya se pueden imaginar el que gasta el amado líder morado. Iglesias se descolgó ayer censurando que los trabajadores de la justicia gallega son los que menos cobran de las autonomías con la competencia transferida. Lo que obvió es que la propuesta planteada por la Xunta les sitúa por encima de la media estatal, superando, por ejemplo, a Cataluña, Valencia o Navarra en según qué categorías profesionales.

Los sindicatos de la injusticia siguen dando rodeos a la cuestión esencial: ¿le van a consultar a sus representados qué opinan de la última oferta de la Xunta? ¿Cree que los trabajadores avalarán los 300 euros más al mes que se ofrecen? ¿O lo que interesa es seguir estirando este chicle para encontrar televisiones en las que poder poner a caldo a Feijóo y su gobierno?

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