José Luis Jiménez - PAZGUATO Y FINO

Sin final feliz

La consulta no vinculante sobre el futuro de Paula Quinteiro busca una salida a un laberinto en el que En Marea se metió ella sola

José Luis Jiménez
Actualizado:

Todo parece indicar que acabará convocándose y celebrándose la consulta no vinculante en el seno de En Marea para dilucidar qué debe hacer Paula Quinteiro, la diputada nacionalmente famosa que una noche de sábado no encontró mejor divertimento que encararse con la Policía Local de Santiago cuando investigaba una denuncia por actos vandálicos. La llamada «crisis de los retrovisores» pasó de mera tormenta mediática a convulsión interna cuando a Luís Villares no le tembló el pulso y, en calidad de portavoz del grupo parlamentario y líder del partido instrumental, consideró que Quinteiro debía irse a su casa por un comportamiento estéticamente reprobable.

Contra viento y marea (nunca mejor dicho), Villares ha mantenido su posición. Y como su auctoritas fue minusvalorada por los notables de la confluencia y los socios políticos que la conforman, realizó un hábil movimiento derivando el poder de decisión a las bases, que en los próximos días se pronunciarán. El resultado de esta consulta es incierto, porque incluso aunque se manifiesten favorables a la dimisión de Quinteiro, esta ha dicho que el acta es suya y que no piensa irse. Y que si alguien lo pretende, que inicie un proceso revocatorio, una maniobra que en principio Villares no estaría en disposición de ganar.

Sea como fuere, con esta consulta no vinculante En Marea busca una salida a un laberinto en el que se metió ella sola y de la que es imposible extraer un final feliz y satisfactorio para todos. Si en este proceso hay una baja participación o el resultado es un «no», el liderazgo de Luís Villares quedará un poco más tocado, a la espera de la estocada final que a plena luz del día le asestará alguno de los alcaldes rupturistas, una vez que superen la cita electoral de las municipales y hayan revalidado sus alcaldías —se entiende, por tanto, que hablamos de Ferreiro y Noriega, los más próximos a mantenerse en el cargo—. Su autoridad interna quedará muy erosionada y habrá quien le enseñe la puerta de regreso al Tribunal Superior de Xustiza de Galicia.

Si, por el contrario, Villares consigue que los inscritos de En Marea validen sus tesis y se pronuncien favorables a exigirle a Paula Quinteiro su dimisión como parlamentaria, él se anotará un tanto, pero a costa de dañar la marca. Sus enemigos —que los tiene— seguirán estando ahí y su victoria será meramente retórica y temporal. Y si, como amenaza, Quinteiro no se va, el modelo asambleario y participativo de En Marea se verá comprometido por su esterilidad. No ganará nadie.

La pregunta es qué está haciendo el PSdeG de Gonzalo Caballero para aprovechar esta notoria debilidad del partido que lo desalojó como primera fuerza de oposición en Galicia.

José Luis JiménezJosé Luis Jiménez