Un vecino de Dozón (Pontevedra) circula con su tractor por las calles del pueblo
Un vecino de Dozón (Pontevedra) circula con su tractor por las calles del pueblo - MIGUEL MUÑIZ

La sangría de afiliados a la Seguridad Social afecta a más de 100 concellos

La mayoría son pequeños municipios, ubicados en la periferia. Contrasta con la subida del 1,9% del conjunto de Galicia en 2017

La falta de relevo generacional es otro de los problemas: por cada 100 afiliados a punto de jubilarse, hay 20 ingresos

SantiagoActualizado:

Buena parte de los indicadores macroeconómicos avalan el relato de que Galicia despide con fuerza los sinsabores de la crisis: la economía encadena ocho trimestres consecutivos creciendo por encima del 3% y el 2017 se cerró con un 10,15% menos de paro. Pero dentro de la brocha gorda de las cifras conviven realidades dispares, como la que arrojan los últimos datos de afiliaciones a la Seguridad Social publicados por el Instituto Galego de Estatística (IGE). En resumen: la Comunidad es capaz de recuperar su mercado de trabajo en las ciudades, en la costa, y en las áreas de influencia de ambas, con algunas excepciones. Sin embargo, los ayuntamientos más pequeños, más deprimidos y frecuentemente más aislados siguen dejándose por el camino potenciales trabajadores, sin que la tendencia alcista del ciclo ponga fin a su declive.

Así, un total de 102 concellos —un tercio del total— cuenta con menos afiliados a la Seguridad Social que en diciembre del pasado 2016. Contrasta con el 1,9% (927. 289) que gana el conjunto de Galicia, pero sobre todo es la huella de una sangría demográfica que lastra no solo la riqueza coyuntural de una parte importante del territorio, sino su capacidad estructural para remontar. El dato contempla desde los municipios que pierden apenas menos de cinco afiliados (como Xermade, Bande, Corcubión, Xunqueira de Ambía o Dozón), hasta los que se dejan 40, como Ordes, o el caso de Guntín, con 38.

Y aún así, esta perspectiva mide las pérdidas en términos absolutos. Aunque la mayoría de municipios se mueven en una horquilla de entre 400 y 1.000 afiliados, cualquier tipo de variación tiene mayor impacto en lugares como Negueira de Muñiz (-3), que cuenta con una ínfima base de medio centenar de registrados en la Seguridad Social. Del mismo modo sucede con los ayuntamientos que ganan en incorporaciones, puesto que en muchos casos lo hacen al ralentí: Castro de Rei, Cortegada, Castro Caldelas, Monterroso o Taboadela, por ejemplo, ganaron un solo afiliado en doce meses.

A vista de pájaro, el mapa que simulan los registros del IGE muestra una Galicia con enormes disparidades. Por un lado, las siete grandes ciudades ven cómo en el último año su mercado de trabajo medró un 2% de media, y todo ello a pesar de que en el último trimestre se registraron pérdidas significativas, como en Santiago de Compostela (-1,95). Y por otro, es en zonas como la franja oriental de Lugo (Navia de Suarna, Pedrafita do Cebreiro, Baralla, Becerreá,A Pastoriza, Sarria, O Incio), el occidente de Orense (Padrenda, Verea, Celanova, Cartelle), o la órbita de Santiago (Ordes, Tordoia, Trazo, Boqueixón) donde se constata la presencia de ayuntamientos con mayores dificultades.

Falta de relevo

Otro de los problemas laborales de la Comunidad pasa por su incapacidad para renovar el contingente de mano de obra. La tasa de sustitución de la población activa —que mide el diferencial entre los afiliados menores de 25 años y los mayores de 55— indica que por cada cien trabajadores en edad de jubilarse, una veintena ingresan en el sistema. En el mismo sentido, por cada cien afiliados menores de 40 años, tenían residencia en Galicia 174 que pasaban la cuarentena. El contexto más grave es el de Ferrol (203).

Por sectores, la comparativa respecto a diciembre de 2016 señala un leve incremento de dos décimas de los afiliaciones a la industria (14,1%), en una economía en la que la agricultura sigue perdiendo peso (-0,1%) y donde los servicios siguen siendo la principal fuente de contribuyentes (72,4%), especialmente en las ciudades y sus áreas metropolitanas. En cuanto a la construcción, en el último trimestre se produjo un crecimiento de las afiliaciones en casi todos los ayuntamientos de la Costa da Morte, con un dato muy superior a la media de la comunidad autónoma (7,3%).