José Luis Jiménez - PAZGUATO Y FINO

Rivera (de la Cruz)

Paren máquinas: Cs pide un modelo de financiación «justo y equitativo» y que lo importante de la AP-9 no es quien sea su titular sino si tiene o no baches

José Luis Jiménez
Actualizado:

El desmontaje ideológico de Ciudadanos no requiere sesudos análisis o estrategias políticas. Es tan sencillo como invitarlos a salir de esos lugares comunes, las rotondas de la obviedad, en la que se instalan para impartir doctrina en las tertulias televisivas. Este martes, la Radio Galega cometió la osadía de entrevistar a Marta Rivera de la Cruz, lucense elegida diputada por la circunscripción de Madrid, para que expusiera los planes naranjas para Galicia, si es que los hubiera. El balance de sus respuestas es desalentador, cuanto menos.

Según Rivera (de la Cruz), el problema de la AP-9 no es quien sea su titular, bien el Estado o bien la Xunta, sino si la autopista tiene o no baches, porque una infraestructura como esta no es sino «propiedad de quienes la usan». Ya saben, reclamen su cuota de El Corte Inglés más próximo o del Gadis de su barrio, porque en una nueva interpretación del derecho civil, la propiedad no solo se adquiere con la posesión continuada sino también con el uso habitual. ¿Que su partido apoyó el veto al debate en el Congreso sobre la transferencia que por unanimidad reclamaba el Parlamento gallego? Pues «por algo sería», replicó. Rigor, conocimiento, profundidad.

Más explícita se mostró preguntada por qué modelo de financiación autonómica defiende Ciudadanos. El suyo, afirmó, está basado en un sistema «justo y equitativo». Esto no es poco, oigan. Porque eso ya descarta un formato injusto y desigual, que está muy mal para los tiempos que corren, ¿no creen? Tal grado de precisión merecía acotaciones, y la diputada las regaló: «lo importante es que el tiempo de espera para una mamografía de una mujer gallega sea el mismo que la de una mujer de León». Ya saben, Castilla y León, esa comunidad urbana y joven tan privilegiada por el modelo vigente de financiación, lo opuesto a esta Galicia menguante, avejentada y despoblada en su rural.

Hace dos años, el gurú naranja de la economía, Luis Garicano, consideró la inversión del AVE gallego como un «derroche keynesiano». Hoy, Rivera (de la Cruz) hizo un acto de contrición y dijo que AVE sí, y además dos huevos duros. Que es necesario un ferrocarril de proximidad en Galicia. Ya saben, la diputada lucense por Madrid va a firmar de su puño y letra una enmienda a los Presupuestos del Estado para que Fomento realice esta inversión. Es lo menos que cabe esperar de una legisladora. Porque si no lo hace, cabría pensar que habla de cara a la galería pero que no obra en consecuencia.

Pues así, veinte minutos de circunloquios sobre lo evidente. Eso sí, en el tema catalán el argumentario está mucho más fresco. La duda es, ¿cuando hagan campaña en las municipales de 2019 hablarán del desafío soberanista en sus mítines en Compostela, Ferrol o Vigo? ¿O volverán a esconder su programa electoral detrás del troquelado a tamaño real de Albert Rivera porque, en realidad, el populacho prefiere una foto al lado del amado líder (de cartón) antes que conocer proyectos y propuestas serias para ciudades y pueblos?

La triste conclusión es que da igual qué Rivera se elija para preguntarles sobre Galicia, si Albert o Marta, si un tipo de Barcelona o una mujer que reivindica sus orígenes gallegos, porque sus respuestas son intercambiables por lo vacuo de las mismas. Lo que demuestra que cuando Ciudadanos tiene que defender su proyecto político sin el coadyuvante de la corrupción o la ineficacia en la gestión del PP, al partido naranja se le hace de noche. Por eso en Galicia llevan años mirando las estrellas, a la espera de una fugaz a la que pedirle deseos imposibles.

José Luis JiménezJosé Luis Jiménez