Entrevista Manuel Ausaverri | Director de Estrategia e Innovación de Indra

«El proyecto de Rozas suscita interés incluso en Latinoamérica»

La multinacional aspira a que Galicia sea «un referente mundial en los aviones no tripulados» y defiende que «hay buena base para lograrlo»

Manuel Ausaverri (Indra)
Manuel Ausaverri (Indra) - IGNACIO GIL.

Es uno de los cerebros del esperanzador proyecto de Rozas en el que la Xunta, Indra e Inaer se han aliado para convertir a Galicia en un referente mundial en el diseño, fabricación y certificación de aviones no tripulados (UAVs), los conocidos como drones. Manuel Ausaverri, director de Estrategia e Innovación de Indra, responde a ABC tras participar en Santiago en el «Spin 2016», el mayor encuentro de emprendedores universitarios de Iberoamérica.

—Una multinacional como Indra emprende desde Lugo. ¿Es arriesgado? ¿Cómo ha sido su desembarco?

—Lo más destacable es el interés y la expectación que ha suscitado la iniciativa, no solo en Galicia sino en toda España e incluso en países de Latinoamérica, tanto por el reto tecnológico de los proyectos de I+D como por el impacto en el tejido industrial gallego. Ha resultado muy motivador haber tenido la oportunidad de conocer en profundidad a las empresas, asociaciones y centros de investigación que disponen de una capacidad tecnológica de primer nivel y cuya colaboración será clave.

—¿En qué situación estamos?

—El primer paso ha sido crear cuatro filiales gallegas: Gaerum, Soluciones Aeronáuticas del Noroeste, Acubens y Seadrone. Hemos desplegado de forma permanente las dos aeronaves:la versión tripulada de vigilancia (MRI/P2006T) y la opcionalmente no tripulada (TARGUS/P2006T). También el primer contingente de los equipos de trabajo, pilotos, ingenieros y mecánicos.

—Volvamos la vista un par de años atrás, al momento en el que tienen noticia de las intenciones de la Xunta con Rozas y deciden optar al concurso público del proyecto. ¿Se han cumplido las expectativas iniciales?

—Podemos decir que el proyecto está cubriendo muy satisfactoriamente todos los hitos iniciales y que, desde el primer momento en el que la Xunta manifestó su intención de impulsarlo, el interés por el sector de las aeronaves no tripuladas y sus aplicaciones de todo tipo no ha hecho más que aumentar. Las empresas tecnológicamente más avanzadas a nivel global seguimos desarrollando nuevas tecnologías y utilidades, cada vez más ambiciosas, y, en ese sentido, las perspectivas de éxito y el potencial se incrementan día a día.

—Usted se relaciona con otros directivos del sector aeronáutico, ¿qué se dice en ese ambiente sobre Rozas?

—Existe expectación por la singularidad de la iniciativa, el gran atractivo que los UAVs generan en todo el sector aeronáutico y tecnológico y, hay que decirlo, existe reconocimiento hacia la Xunta por cómo se ha podido llevar a la práctica, en un tiempo notablemente corto para los trámites y complejidades administrativas del proceso.

—Afirmó en el «Spin 2016» que «innovación y creatividad suelen casar poco con grandes empresas». ¿Y con administraciones públicas? ¿Sorprende que un Gobierno autonómico apueste por un proyecto de esta envergadura?

Desembarco en Lugo: «Ha sido motivador conocer a empresas, asociaciones y centros de investigación con capacidad de primer nivel»

—Las grandes corporaciones como la nuestra tienen que trabajar continuamente para que afloren y fructifiquen los procesos de innovación y creatividad, nuestro éxito depende de ello. Estas dinámicas tienen que combinarse con las necesidades del día a día, con las decisiones del negocio y, en el caso de las administraciones, con las rigideces de su funcionamiento. No es fácil. En este sentido, el alineamiento de objetivos entre la Xunta e Indra ha sido completo, y solo podemos agradecer su implicación y su ambición, que ha hecho posible que tengamos ahora delante la oportunidad de que Galicia sea pionera en un sector emergente.

—¿Temían que un cambio de gobierno el 25-S pudiera frustrar las perspectivas de futuro en Rozas?

—El proyecto aporta un gran potencial de desarrollo para Galicia y para su tejido empresarial. Todas las fuerzas políticas y sociales pueden apreciar fácilmente y apoyar lo que se propone, ya que está en línea con los mejores intereses de futuro de todos: I+D, liderazgo tecnológico, desarrollo industrial, empleo de alta calidad...

—Se asegura que con este proyecto Galicia aspira a estar en la vanguardia mundial en el mercado de los aviones no tripulados, ¿qué factores tienen que darse para que esto sea así?

—Efectivamente aspiramos a que el polo de investigación, diseño y fabricación de UAVs en Galicia sea un referente mundial y que en los próximos años se convierta en el foco donde se generen las mayores innovaciones especializadas y desarrollo industrial asociado. Para ello necesitamos tener visión, inversión y activos tecnológicos, y capacidad comercial para llevar nuestras ideas al mercado. El impulso de la Xunta es fundamental, pero es necesario construir un ecosistema tecnológico avanzado, nucleado por las empresas que estamos desarrollando la iniciativa, íntimamente relacionado con las universidades y centros tecnológicos, con un tejido de empresas asociadas de todos los tamaños. Es un proyecto colectivo, en el que todos tendremos que hacer muy bien nuestra parte.

—¿Qué lugar ocupa hoy Galicia en este sector y dónde cree que puede llevarla la alianza con Indra e Inaer?

—Es un reto importante para todos el querer posicionar a Galicia en un sector industrial emergente, al mismo tiempo que muchas otras regiones del mundo aspiran a lo mismo, pero existe una buena base en esta Comunidad para que el proyecto llegue a buen puerto: una base industrial ya existente, el carácter emprendedor de los gallegos, unas empresas líderes como Indra y una administración 100% implicada.

—Estiman que más empresas de las previstas inicialmente se van a beneficiar de los acuerdos con Indra. ¿De cuántas estamos hablando?

—Como hemos dicho anteriormente, al margen de las 31 empresas que ya figuran en la iniciativa como socios tanto de Indra como de Inaer, hemos encontrado algunas más cuya participación puede ser muy interesante y no solo en la iniciativa, sino también para colaborar con Indra en todos sectores tecnológicos. Estamos hablando de empresas tipo startup, spin off, pymes, asociaciones y consorcios aeronáuticos, navales, de automoción, etc. y, por supuesto, universidades y centros de investigación. Incluso algún emprendedor particular nos ha presentado propuestas muy interesantes.

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