Galicia

En prisión los dos agresores de un párroco de Vigo que entró en coma

Los detenidos lo dejaron mal herido después de atracar la caja de caudales

Los agentes introducen en el vehículo a uno de los arrestados por el asalto al cura en Vigo
Los agentes introducen en el vehículo a uno de los arrestados por el asalto al cura en Vigo - CEDIDA

Los dos acusados de asaltar al cura de Santa Rita de Vigo el pasado 8 de octubre ingresaron ayer en prisión por sendos delitos de lesiones y robo con violencia. La investigación para dar con los asaltantes, que dejaron al párroco mal herido en el interior de la iglesia después de agredirlo, arrancó con el visionado de las cámaras de vigilancia próximas al templo y con las entrevistas a varios testigos. Estas pesquisas iniciales permitieron a los agentes trazar un perfil de los presuntos ladrones, apoyado en sus características físicas y en sus tatuajes. Tras identificar a los dos acusados —ambos jóvenes de nacionalidad brasileña— un grupo de la Policía Nacional procedió ayer a su arresto y paso a disposición judicial. En el registro domiciliario encontraron diversos objetos, entre ellos la misma ropa con la que los detenidos pudieron protagonizar el asalto. Después de tomarles declaración, el juez decretó el ingreso en prisión de ambos, tal y como fuentes policiales confirmaron.

El religioso sufrió un derrame y los médicos aún no han podido determinar el alcance de los daños sufridos

El relato del cura agredido, que sigue hospitalizado pese a haberse recuperado del coma, sitúa a uno de los asaltantes en su despacho a primera hora de la tarde. No lo conocía, pero le pidió confesión. Poco rato después, el chico regresó en compañía de otra persona, que le apretó la mano contra la cara inmovilizándolo. Ante la resistencia del religioso, lo lanzaron al suelo, donde aprovecharon para propinarle varias patadas. Con el párroco neutralizado, los dos jóvenes se hicieron con el contenido de la caja de caudales de la iglesia, que contenía unos mil euros en efectivo, documentación de la parroquia y diversas joyas entregadas por un feligresa para su custodia. El religioso intentó seguirlos, pero no los alcanzó. Esa misma tarde ofició misa, pero al día siguiente fue intervenido de urgencia por un derrame cerebral. Fue él quien puso a los investigadores sobre la pista al relacionarlos con otro chico, una de las pocas personas que conocían el escondite de la llave que abría la caja fuerte.

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