Galicia

De la Prehistoria a las Mareas en 60.000 palabras

El catedrático Justo Beramendi presenta su «Historia mínima de Galicia», una forma rápida y accesible de aproximarse a los momentos clave de la Comunidad

Justo Beramendi es catedrático de Historia de la Universidad de Santiago
Justo Beramendi es catedrático de Historia de la Universidad de Santiago - MIGUEL MUÑIZ
DARÍO DOMÍNGUEZ - @abcengalicia Santiago - Actualizado: Guardado en: Galicia

Resumir la existencia de todo un territorio en apenas 250 páginas es un desafío, y conseguirlo de un modo accesible al gran público roza la heroicidad. El catedrático Justo Beramendi lanza su «Historia mínima de Galicia», un repaso en apenas 60.000 palabras que abarca desde la Prehistoria hasta el nacimiento de las Mareas. El Premio Nacional de Ensayo en 2008 busca con esta obra, que forma parte de una colección de libros similares de la editorial Turner, acercar Galicia a un tipo de lector sin conocimiento alguno de esta tierra.

Beramendi se detiene esencialmente en las peculiaridades que hacen a la Comunidad un lugar diferente a los de su entorno. Para ello, destierra mitos como el origen celta del pueblo con su celebérrimo Breogán elevado a la categoría de profeta, pero también corrobora realidades como la cultura castrexa, que ayudó a forjar una identidad especial desarrollada a lo largo de los siglos.

Son cuantiosos los episodios narrados en esta obra, pero el escritor se confiesa especialmente atraído por el primer tercio del siglo XX, y admite en una conversación con ABC que esta querencia se deriva de que es también en el que ha centrado buena parte de sus estudios anteriores. «Es una etapa fascinante en toda Europa. En algo más de 20 años pasa de todo», introduce para explicar que mientras en Rusia se gestaba la Revolución, Galicia se desperezaba del atraso al que había sido sometida en las centurias anteriores y mostraba los visos de una población «muy viva». Así surgen movimientos sociales como el agrarismo, con el sacerdote Basilio Álvarez como punta de lanza; o los primeros proyectos de un nacionalismo político con la creación de las Irmandades da Fala, que este 2016 celebran su centenario.

El historiador es un especialista en ideologías y nacionalismos, y explica que no hay una relación causal directa entre la construcción de una identidad territorial y su plasmación política, sino que resulta más relevante que haya motivos socioeconómicos para que la última se desarrolle. De este modo, valora que Galicia habría tenido más motivos para haber construido un nacionalismo más sólido que el catalán, ya que la sociedad presentaba en el territorio del noroeste peninsular unos rasgos notablemente más homogéneos que la del nordeste.

Tras los cuarenta años de dictadura franquista, los últimos capítulos de este curso acelerado de galleguidad se centran en la Galicia autonómica, con el desarrollo de sus instituciones de autogobierno, el crecimiento y modernización de su economía y la consolidación social de alguno de sus elementos identitarios, como el idioma propio. No faltan aquí, una vez más, las idas y venidas nacionalistas, o un repaso por las figuras sin las que sería imposible entender la historia reciente, como Xerardo Fernández Albor, Xosé Manuel Beiras o Manuel Fraga.

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