La viceportavoz parlamentaria del PPdeG, Paula Prado, en una imagen de archivo
La viceportavoz parlamentaria del PPdeG, Paula Prado, en una imagen de archivo - EFE

El PPdeG se queda solo en el respaldo a la prisión permanente

Los grupos de izquierda acusan a los populares de hacer un uso «ruin» del clima social, condicionado por casos como del Diana Quer

SantiagoActualizado:

«Ni es cadena, ni es perpetua». Fue la viceportavoz del grupo popular, Paula Prado, la que ha salido este miércoles a defender el «no» a la derogación de la prisión permanente revisable, una figura introducida en la última reforma del Código Penal para castigar casos de «especial gravedad»; algunos de enorme impacto mediático como el asesinato de Diana Quer o el parricidio de las niñas de Moraña. Los grupos de izquierda, sin embargo, votarán en contra.

Tanto En Marea, como el PSdeG y el BNG han formado piña en la Cámara autonómica para denunciar la utilización «ruin», «mezquina» de la iniciativa, o el «populismo punitivo» del PP, involucrado de lleno en una ofensiva política para frenar la iniciativa que PSOE, PNV, Ciudadanos y Unidos-Podemos iniciaron en el Congreso para tumbar la PPR.

Prado ha reclamado a la oposición que «escuchen a la ciudadanía» y a los votantes «de todos los colores» que respaldan el mantenimiento de la prisión permanente. La parlamentaria del PP ha citado las encuestas, en las que 8 de cada 10 ciudadanos se ponen del lado de la PPR, y la presencia de esta figura penal en otros ordenamientos jurídicos de Europa. «Nuestra obligación como políticos es dar respuesta a estos crímenes atroces y legislar para dotar a los jueces de recursos que garanticen la seguridad para toda la sociedad», ha puntualizado.

La pena, ha añadido, está «orientada a la inserción social de los delincuentes», y ha rechazado las acusaciones del resto de formaciones sobre el aprovechamiento político del actual estado de opinión, condicionado en los últimos tiempos por el caso Diana Quer. «No es populismo punitivo, no es una cuestión ideológica (…) Es un demanda de la sociedad que desde el PP seguiremos defendiendo. Seguiremos defendiendo la seguridad de nuestras hijas, nuestras madres, de nuestras compañeras de escuela, niños y niñas vulnerables ante depredadores sexuales», ha zanjado Prado en una intervención final en la que ha acusado al BNG de estar del «lado de los verdugos», en referencia a las imágenes tomadas por la diputada Noa Presas con Arnaldo Otegi. El presidente del Parlamento, Miguel Santalices, obligó a retirar la expresión a posteriori, y fue matizada. Prado, además, mereció una llamada al orden, igual que la líder del BNG, Ana Pontón.

El debate, en efecto, está en la calle. El pasado fin de semana, el padre de Diana Quer, Juan Carlos Quer, y Juan José Cortes, padre de la niña Mari Luz Cortés, hicieron público no solo su rechazo a la derogación, sino la recogida de más de dos firmas en la Red para abortar la intentona de la oposición.

Con todo, la diputada del BNG, Olalla Rodil, ha censurada la «instrumentalización» del actual clima social, y ha incidido en que la PPR va en contra de los principios de «reinserción y humanidad». «Es muy humano que las familias exijan dureza en las penas, pero al poder legislativo, al poder político, se nos presupone más razón que emoción», ha recalcado Rodil, quien acusó al PP de maniobrar «a golpe de titular».

En la misma línea, Patricia Vilán (PSOE) ha reprochado igualmente la forma «ruin» de hacer política de los populares, a quienes ha dedicado su «más absoluta repulsa» por pretender «convertir el dolor de la sociedad en una arma arrojadiza». Los socialistas votarán en contra, después de que el grupo socialistas de Vigo, se decantara por la abstención tras una moción también impulsada por el PP.

Luís Villares, por parte de En Marea, ha explicado que el mantenimiento de la PPR fulmina el «horizonte de libertad» para los presos, y por tanto los estímulos de los reos para formarse, comportarse en la cárcel y apostar por su reinserción. «Nadie se va sentir disuadido de cometer un delito porque tenga cuarenta años de prisión o tener 50», ha insistido en su denuncia contra el PP por alimentar un «enfrentamiento ruin y execrable» entre los partidos.