ELECCIONES EN GALICIA 2016

Ana Pontón, juventud contra el pesimismo

La candidata por el BNG busca aupar a una formación nacionalista en declive

La líder nacionalista, en un acto de campaña
La líder nacionalista, en un acto de campaña - EFE
J. L. J. /D. D./M. S. Santiago - Actualizado: Guardado en: Galicia

La elección de Ana Pontón (1977), primero como portavoz nacional y más tarde como candidata a la Xunta por el BNG pretendió servir de acicate para un partido en caída libre en los últimos años. La sarriana podría definirse como un intento de equilibrio entre lo que es el BNG y lo que quiere ser en el futuro más próximo. Pese a que es una representante de la ortodoxia más pura del nacionalismo —no en vano es la primera líder del frente militante del sector dominante, la Unión do Povo Galego—, también es una muestra de la apertura a la sociedad que necesita su partido.

Pontón es un rostro joven —no llega a los 40 años— que, al mismo tiempo, tiene una dilatada experiencia parlamentaria, ya que ocupó la portavocía en la Cámara gallega en dos períodos distintos, lo que le valió para curtirse en el cara a cara contra Alberto Núñez Feijóo. Empezó su militancia en su localidad natal, un origen rural del que su entorno más próximo apunta que presume siempre que puede. Con 18 años y con una militancia izquierdista ya encaminada, su paso por la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Santiago de Compostela le sirvió para redoblar su activismo estudiantil dentro de los Comités, la formación nacionalista hegemónica entre los jóvenes de la época y hoy ya desaparecida.

De la candidata, su círculo en el partido destaca su capacidad de trabajo y su conocimiento de la actividad parlamentaria, unas carácterísticas que la convierten en «la candidata ideal» a la Xunta. También sus habilidades sociales, de «tender puentes, escuchar y generar empatía, que de eso el BNG no ha estado sobrado en los últimos años y las va a necesitar en los próximos». La encomienda que la formación ha depositado en sus manos es tan importante como la supervivencia misma del partido, con unas expectativas en las encuestas que les colocarían prácticamente en un mínimo histórico.

En las pasadas semanas, Pontón no ha querido entrar en una confrontación directa con las Mareas, pese a que desde el nacionalismo conocen que competirán con ellas por el mismo espacio electoral y que podrían ser los grandes beneficiados de un eventual desgaste de los populistas. La aspirante ha preferido no criticar a los partidos con los que se deberían entender para formar una entente «anti Feijóo».

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