Una de las fotografías de Baldomero Pestana que se expondrá en la Cidade da Cultura
Una de las fotografías de Baldomero Pestana que se expondrá en la Cidade da Cultura - BALDOMERO PESTANA

Pestana, el fotógrafo desconocido

La Cidade da Cultura y el Instituto Cervantes rescatan la figura de un emigrante gallego que se convirtió en el Gran retratista de la Generación de los 50 en Perú

SantiagoActualizado:

Fue uno de los nombres más relevantes de la fotografía hispanoamericana del siglo XX, pero hasta ahora ha sido un gran autor desconocido. La exposición, «Pestana, la verdad entre las manos» rescata y pone en valor la obra de un gallego fruto de la emigración, que regresa a su tierra al final de sus días y deja allí su legado, 17.000 negativos, muchos de ellos inéditos. Organizada conjuntamente entre la Cidade da Cultura y el Instituto Cervantes, la muestra se inaugurará el 18 de febrero en Madrid y después viajará a Santiago de Compostela, donde se abrirá al público el 27 de abril.

Baldomero Pestana está considerado como el gran retratista de la Generación de los 50 —en su etapa en Perú— o como el autor de una fotografía de denuncia con personajes de la calle, a la altura de los grandes maestros del movimiento. Pero Pestana, explica Chus Villar —comisaria de la muestra junto a Juan Bonilla— era un hombre que no buscaba el reconocimiento como artista. Sólo al final de su vida colaboró en la organización de una exposición sobre su obra en el Museo de Arte Contemporánea de Lima. «Pestana hace trabajos por encargo más comerciales, pero después tenía mucha obra personal en la que sí se aprecia esa conciencia artística», subraya Chus Villar.

La exposición del Cervantes y de la Cidade da Cultura supone la mayor y más completa muestra del autor realizada hasta el momento, con un total 150 fotografías y documentos referentes a la trayectoria profesional del artista (revistas Life, Times o Squire, etc.), así como objetos personales. Para Villar, en el trabajo de Pestana, destaca tanto el componente social de sus fotografías que lo acercan a la vertiente más humanista —su trabajo en Perú– y a la vertiente más intelectual de una de las épocas más simbólicas y de relevancia literaria y cultural como son: el París de la década de los 60 del pasado siglo.

En la capital francesa, el fotógrafo pasó casi 40 años de su vida y conoció a los protagonistas del conocido como «boom latinoamericano»; la eclosión del jazz; o el nacimiento de la llamada contracultura. En la exposición se hace un recorrido por el mundo de Baldomero Pestana, centrándose en su labor como gran retratista de escritores, artistas e intelectuales que retrataba por admiración y por los que nunca quiso cobrar: Adolfo Bioy Casares, Gabriel García Márquez, Man Ray, Pablo Neruda, Mario Vargas Llosa. «Cada fotografía suya cuenta una gran historia», explica la comisaria, quien resalta la «intuición» de Pestana para captar el talento de los personajes que retrataba a través de su cámara. «La obra de Pestana conforma un universo con tantísimas historias y personajes que resulta fascinante», subraya Chus Villar. En la muestra se incluyen, también sus fotografías de paisaje y ambiente humano, ya que además de gran retratista, Pestana trabajó como fotorreportero publicando en las mejores revistas de Perú y trabajando para UNICEF para quien realiza unos encargos de enorme sensibilidad en las zonas más pobres del país andino. «Pestana retrata a la gente de la calle, a los más desfavorecidos, el ritmo urbano y presta especial atención a los niños de los que retrata su inocencia y su verdad», añade la comisaria de la muestra.

La exposición incluirá, además, la proyección de una pieza audiovisual, extraída del documental inédito sobre el autor, «A imaxe reb/velada», dirigido por Andrea Vázquez García y producido por Miramemira.

Nacido en Castroverde, Lugo, en 1917, Baldomero Pestana emigró muy joven a Buenos Aires, de allí se desplazaría a Perú y posteriormente a París donde residió gran parte de su vida. En 2008 decidió volver a Galicia. Hijo de madre soltera, el fotógrafo se pone en contacto con familiares de su padre que nunca lo había reconocido y trae consigo su ingente almacén de negativos fotográficos, que ha servido de base para la organización de la exposición.