Feijóo en el Parlamento de Galicia
Feijóo en el Parlamento de Galicia - EFE

Los partidos urgen un pacto de país para combatir de raíz los incendios

Feijóo se abre a la creación de una «comisión específica» con la oposición para estudiar en común las soluciones

SantiagoActualizado:

Una cosa es el fragor de la contienda política, y otra muy distinta la imperiosa necesidad de abordar la lucha contra los incendios forestales desde una perspectiva de país. Ambas se vislumbraron ayer, en el momento en el que Alberto Núñez Feijóo compareció en el Parlamento para explicar su gestión durante el pasado «domingo negro». El presidente del Gobierno gallego ofreció a los partidos con representación en O Hórreo una «comisión específica» como la que la oposición le venía exigiendo hace semanas —ayer lo hizo de nuevo—, y puso encima de la mesa una batería de hasta treinta medidas para ir desbrozando el sendero de lo que, a juicio de la clase política, debe ser la batalla contra esta lacra forestal: un combate de todos.

Feijóo fue sembrando su intervención de apelaciones a la responsabilidad y a la altura de miras. «La mejor forma de crear conciencia colectiva que proteja y ponga el valor el montes es que empecemos desde aquí», expresó, para emplazar a los partidos a sellar, dentro de un futuro encuentro parlamentario, la «unidad de acción» contra los problemas del monte en Galicia. Ahora es el momento. Con el nefasto recuerdo del fin de semana del 15 y 16 de octubre todavía fresco, el presidente autonómico pidió trabajar desde «la convicción compartida» de que la quema del patrimonio natural es un desastre que no distingue de colores políticos: «El futuro forestal no depende solo del gobierno de cada momento, sino de todo el país y durante décadas».

El mensaje de la Xunta es que contra los incendios — y de una forma especial contra los incendiarios—, no cabe más que la suma de todos. «La unidad que demostramos en los fuegos debemos seguir demostrándola en sus consecuencias; unidos en el apoyo a las víctimas, unidos en la condena a los que provocan la tragedia y unidos en el reconocimiento del trabajo de los equipos de extinción», proclamó Feijóo, para quien todos los análisis deben partir de una premisa de partida: «Cuando se dice que Galicia arde, se está faltando a la verdad. A Galicia la queman».

En la oposición, una de cal y otra de arena. Los tres partidos rechazan las directrices forestales de la Xunta, pero no se cierran en banda a estudiar un gran acuerdo. Ana Pontón reiteró la disposición del BNG a «colaborar para que esta situación no se repita de nuevo», y desde En Marea, Luís Villares demandó un diálogo más ambicioso, encuadrado dentro de un «pacto nacional por el territorio». Los socialistas también valoran la comisión, pero exigieron antes el cese de la cúpula de Medio Rural: «Primero asunción de responsabilidades, después los cambios que el país necesita», aseveró su portavoz, Xoaquín Fernández Leiceaga.

Contra los terroristas

A lo largo de su intervención, el presidente puso a los incendiarios en el punto de mira: otra vez volvió a referirse a ellos como «terroristas». Los datos avalan que una gran parte de los 264 fuegos registrados durante aquel fin de semana tuvieron origen intencionado. Por ejemplo, entre el sábado y el domingo, el 65% se desencadenaron a partir de las 19:30 de la tarde, cuando los medios aéreos de extinción apenas podían volar. «No son simplemente individuos que le encendieron fuego a unos árboles, sino que sus actos son propios de terroristas, y lo que hacen no tiene otro nombre que terrorismo incendiario», sentenció el jefe del Ejecutivo autonómico. Con varios procesos judiciales puestos en marcha, Feijóo delegó en las autoridades judiciales y policiales la tarea de dilucidar si existió una «trama» más o menos organizada para actuar contra el monte, y resolver así el enfrentamiento que Gobierno y oposición han venido protagonizado sobre la autoría de la catástrofe.

La Xunta ya maneja un abanico de ideas para facilitar la identificación y captura de los sospechosos. Entre ellas, dará un nuevo impulso a los equipos de investigación de Medio Rural y desplegará efectivos de vigilancia sobre el terreno para velar, por un lado, por el cumplimiento de las distancias de seguridad, y por otro, por la localización de solares abandonados. Se complementarán con la instalación de una red de videovigilancia en los montes y la creación de un registro de investigaciones de acceso libre para las fuerzas y cuerpos de seguridad.

Las propuestas

Los primeros minutos de la comparecencia de Feijóo fueron para rendir homenaje a las cuatro víctimas mortales, a las personas 128 heridas y a los más de 1.400 gallegos desalojados por la virulencia de las llamas. Aún hoy, semanas después de que Galicia viviera su peor plaga incendiaria desde 2006, tres personas continúan ingresadas. A ellas y a todos los damnificados están dirigidos los 21 millones de euros que la administración autonómica repartirá en ayudas para intentar resarcir todos los daños personales y materiales. Pero, indemnizaciones aparte, Feijóo se entregó durante muchos minutos de su discurso a explicar una batería de propuestas de futuro, divididas en varias vertientes: prevención, ordenación e impulso económico para el rural.

Así, algunas de las treinta medidas desveladas se centrarán en colaborar con la administración local para cofinanciar la limpieza de los montes, o en conjugar con la Fegamp un plan para que ningún concello se quede sin una brigada forestal. En la misma dirección, los siete millones de euros destinados al plan Aprol se focalizarán en la silvicultura, y la administración culminará la elaboración de un nuevo mapa de emergencias con algunas novedades, como la incorporación de un teléfono de emergencia exclusivo para alcaldes o la consolidación de los GES como un cuerpo de seguridad.

En cuanto a la organización del territorio, el Gobierno gallego plantea la implantación de planes de ordenación forestal en cada uno de los 19 distritos de la Comunidad —empezando por los cinco de Orense o los cuatro de Pontevedra— y la extensión obligatoria, antes del año 2019, de los instrumentos de gestión para todos los montes.

El tercer eje, el socioeconómico, perseguirá el incremento de la formación entre los trabajadores del sector, a través sobre todo de talleres de empleo. Y también, esta parte reservará un protagonismo especial para la nueva Axencia Galega de Industria Forestal, encargada de facilitar la implantación del tejido empresarial e impulsar la modernización de su cartera de productos.