Movilizcación en las calles ante la sentencia de la Manada
Movilizcación en las calles ante la sentencia de la Manada - EFE

«Yo veo que hay otras chicas que reaccionan. No sé cómo lo pueden hacer. Yo sólo quería que acabase»

«Yo no tenía fuerzas para nada. Supongo que grité, creo que sí, pero ni me acuerdo», dice una víctima de violación, dolida por la sentencia de la Manada. «Que no me digan que no se puede quedar una mujer en shock sin poder reaccionar», pide

SantiagoActualizado:

Fue violada en noviembre de 2015. Casi tres años después tiene la creencia firme de que no lo superará nunca -«me he adaptado a estar sola, a vivir sola. Me siento muy incómoda con la gente», dice-, pero la sentencia de la Audiencia Provincial de Navarra la ha empujado a hablar con el diario El Progreso, con la esperanza de que su relato aporte algo en el debate abierto a raíz del caso de la Manada. «Que no me digan que no se puede quedar una mujer en shock sin poder reaccionar», sostiene.

En el momento de los hechos ella tenía 48 años. Había empezado a hablar con su agresor -al que la Fiscalía identifica como el depredador sexual que entre 2013 y 2015 perpetró más de una decena de ataques a mujeres en Lugo- de modo inocente: ella estaba tomando un vino en el exterior de un local y él se acercó con el perro. Llegó un chico joven a recoger al animal, ella entró al establecimiento para pagar su consumición y él se acercó de nuevo. «Estuvimos tomando algo con otros, hablando, pero nada de ligar, sólo hablar: de animales, de fútbol, hasta de política», cuenta esta mujer a El Progreso. Ya de noche, él se ofreció a llevarla a casa. «Cuando estábamos llegando yo ya le noté algo raro en el coche, sobre todo en cómo me miraba», relata.

Cuando bajaron del coche comenzó la agresión. «Se me echó encima por detrás y me tiró. Yo en ese momento sí sabía lo que me estaba pasando, pero no me lo podía creer. sólo quería que acabase, así me dejé ir. Recuerdo el dolor, mucho dolor, y su cara por aquí. (...) sólo quería que acabara ya, porque no tenía fuerzas. Yo veo que hay otras chicas que reaccionan, pero no sé cómo lo pueden hacer. Yo no tenía fuerzas para nada. Supongo que grité, creo que sí, pero ni me acuerdo. Después sólo recuerdo al vecino que vino ayudarme, sentada en la calle. Y luego ir en un coche al hospital, quitarme allí toda la ropa, las pruebas. Recuedo que luego otra vecina me trajo un pantalón al hospital», recuerda esta víctima en conversación con el diario lucense.

La Fiscalía pide para su presunto agresor 32 años y once meses de prisión por todos los delitos acumulados en el periodo entre 2013 y 2015 en el que se le imputan una decena de agresiones sexuales a mujeres en Lugo.