La Oreja de Van Gogh, en Madrid en 2016
La Oreja de Van Gogh, en Madrid en 2016 - ERNESTO AGUDO

La Oreja de Van Gogh: «No olvidaremos jamás nuestro primer viaje a Galicia en el verano del 98»

La banda actúa este viernes en Vigo, dentro de una gira que vuelve a tomarle el pulso al público español tras la reciente publicación de nuevas canciones

SANTIAGOActualizado:

Listos para «darlo todo» de pueblo en pueblo, de fiesta en fiesta, de concierto en concierto. Y para hacer una parada este viernes en el Auditorio de Castrelos de Vigo a partir de las 23.00 horas. Así se muestra la banda vasca La Oreja de Van Gogh, que se confiesa con ganas de volver a girar por España. El que habla es Álvaro Fuentes, bajista del grupo, que se declara seguidor de bandas que se han hecho un hueco con un sonido tal vez más alternativo, como por ejemplo de Supersubmarina. También tiene tiempo para afirmar que en citas como estas no es lugar para mojarse políticamente ni para criticar a nadie. Lo que tengan que decir lo dirán desde sus canciones, su música.

Y sobre ella versó la entrevista. Se reafirman fieles a su vena pop, «con un poco más de rock en directo» y creen que existe espacio para todos en plena explosión del electrolatino y sus «Despacitos» y «Felices los 4». Ellos mismos consiguieron abrir camino con sus primeras canciones en una etapa dominada por «los cantautores» como Rosana o Ismael Serrano. «No había bandas, nosotros llegamos aportando esa diferencia». Con todo, no se consideran cómo alguien que consiguiese abrir el camino, ser la chispa para la aparición de una generación importante de grupos españoles (se pueden destacar muchos, como El Canto del Loco, Efecto Mariposa o El Sueño de Morfeo).

Fuentes es consciente de la situación actual de la música y se moja al hablar de las nuevas plataformas como Spotify. Cree que hay espacio para todos porque estamos en el momento que «más música puedes escuchar de la historia, puedes ponerte las botas sin pagar» y lo compara con cuando se compraban los vinilos «por una canción y había que tragarse el resto». Además, hace una crítica a las discográficas «que se han pillado los dedos: vivían muy contentos con muchas ganancias de vinilos, discos... No estuvieron listos y cuando se dieron cuenta de que Internet era el futuro, ya había plataformas con las que tuvieron que pactar y ganar menos dinero».

Un concierto tras otro

El cuerpo de los integrantes de La Oreja de Van Gogh está curtido en mil giras, a un lado y al otro del charco. Tras centenares de conciertos es posible notársele ilusionado a pesar del poco margen de descanso que puede permitir una gira que te lleva el viernes a Vigo y el sábado a Ibiza. El secreto es llegar el día antes (si se puede), en furgoneta, porque «si hacemos el viaje el mismo día del concierto en furgoneta se nos nota». Algo que la insularidad de Ibiza y el tiempo no permitirán. Aún así, «las ganas de tocar en España, con nuestra gente» las canciones del último disco «El Planeta Imaginario» pueden más que el cuentakilómetros.

Hay tiempo para recordar otras incursiones en territorio gallego. Y qué mejor que rememorar el debut por estas tierras. Para ello hay que remontarse al verano de 1998, con un concierto en Santiago. El ingente número de actuaciones a lo largo de los años le impide recordar qué recinto acogió el recital. De lo que sí que se acuerda es del alojamiento en una casa rural de Negreira «donde nos hicieron una queimada maravillosa». «Nos tratáis demasiado bien», afirma, y lo dice con conocimiento de causa, ya que han visitado Galicia en multitud de ocasiones: «en la Praza do Obradoiro, en la de la Quintana, en el Multiusos do Sar de Santiago, en Castrelos en Vigo...».

El integrante de la banda tiene mucho que contar, tras muchos años siendo parte de La Oreja de Van Gogh. Es un veterano de las pruebas de sonido, de los viajes, las giras y del cansancio, algo que no le hace perder las ganas. Unas ganas de la adrenalina del directo que buscan devolver al público, siempre entregado: «nosotros no podemos ser menos». El viernes, buena ocasión para comprobarlo en Vigo.