Juan Soto - EL GARABATO DEL TORREÓN

La nena Pam y la eugenesia Juan Soto

En el laboratorio gallego de Podemos la furia selectiva ha dado un paso adelante

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El primero en asomar la patita por debajo de la puerta fue Guillermo, el concejal antisemita. «¿Cómo metemos a cinco millones de judíos en un 600?», preguntó a los tuiteros que se despiojaban bajo el sol podemita. Respuesta: «En el cenicero». ¡Ay, qué risa, tía Felisa! En no sabemos qué lugar del otro mundo, Hitler, Goering, Bormann, Himmler y otros redentores de la cuerda batieron palmas de contento: al fin y al cabo, ¿quién no se alegra al comprobar que su doctrina crea escuela?

Apenas digerida la gracia racista, se empezó a amagar con la eventualidad de poner en marcha el servicio de exterminio social, ideológico, religioso y económico. El chascarrillo nazi se trasladó — de momento, sólo en clave intimidatoria— a los católicos, a los aficionados a los toros, a los partidarios de la unidad de España, a los suscriptores de según qué periódicos, a los simpatizantes de la cabalgata de Reyes frente al desfile del Día del Orgullo Gay, y en general a todo ciudadano entregado a la vulgar tarea de pensar por su cuenta, madrugar para ir al trabajo y creer que la democracia y la libertad son valores que no conviene poner en riesgo.

En el laboratorio gallego de Podemos la furia selectiva ha dado un paso adelante. Aquí empieza a cobrar carta de naturaleza la eugenesia aplicada a la política. Una tal Ángela Rodríguez, alias Pam, diputada podemita por Pontevedra, ha zanjado sus diferencias domésticas con la actual secretaria general de la formación morada en Galicia, Carmen Santos, mediante su liquidación teórica en razón de lo que el doctor Mengele llamaba «certeza biológica».

En efecto, Rodríguez entiende que Santos debe ser sometida a purga erradicativa ya que, a su juicio, es una «puta coja». No entramos en el primer adjetivo del sintagma. Nos limitamos a consignar la evidencia del segundo, pues consta (si los papeles no mienten) que la agraviada politóloga viguesa padece la discapacidad física definido por él.

Santos y Rodríguez compitieron por la secretaría general de Podemos en Galicia. Ganó Santos, por diferencia bastante notable. Se ve que Rodríguez tiene mal perder.

Si así se resuelven en Podemos las diferencias entre los propios, ¿qué nos espera a los ajenos?

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