Galicia

Mondoñedo, 1156

La ciudad señalada con una de las siete cruces del escudo de Galicia celebra las fiestas de As San Lucas, en homenaje a su 860 aniversario como lugar de esencias ancestrales

La bajada de los caballos por la plaza de la catedral mindoniense es una de las fotografías de las fiestas de As San Lucas.
La bajada de los caballos por la plaza de la catedral mindoniense es una de las fotografías de las fiestas de As San Lucas.

Este año le tocó a Luciano, Amancio y Tania atravesar la plaza de la catedral de Mondoñedo guiando a casi medio millar de cabezas de ganado. El galope de los caballos chocando contra la piedra es la reverberación que el tiempo hace sobre las fiestas de As San Lucas, una de las más antiguas del norte de España. Cumplen 860 años pero envejecen bien sobre el tapiz otoñal del octubre lucense, en la ciudad marcada con una de las siete cruces del escudo de Galicia.

La capital de la Mariña Central abraza con el calor de un plato de pulpo y el mimo de los productos de montaña la llegada de miles de visitantes a la celebración, iniciada el pasado sábado con el volteo de campanas de la Basílica. La atleta paralímpica y doctora en Medicina Susana Rodríguez Gacio ofreció al municipio su pregón, preñado de superación y esfuerzo por conseguir metas como un diploma olímpico en los últimos Juegos de Río. «Fue muy emotivo», recuerda la alcaldesa, Elena Candia. Los de As San Lucas son esa clase de eventos que nunca dejan de prepararse, incluso mientras se producen en presente. Candia es cauta a la hora de cifrar la afluencia de mindonienses de adopción durante estos días: «Hay una sensación de abarrote total», asegura, de personas venidas desde todos los puntos de España, con acento especial en Castilla León, gracias a que «ahora las comunicaciones han mejorado mucho».

Muy pocos suelen rechazar una invitación expedida bajo el sello del buen comer. La feria de productos artesanales tiene la misma comparación que la pureza de las razas que se exponen en el mercado de ganado: ninguna. Novecientos años, desde que el rey Alfonso VII le concedió a Mondoñedo el título de ciudad en 1156, curten a un pueblo en la expresión de sus esencias. Los premios «Mondoñedo 10» las envuelven de solemnidad. Este año se entregan antes de homenajear a las Irmandades da Fala, constituidas en esta antesala al Cantábrico un año después de su fundación en La Coruña. Todo aquí es historia, o mejor aún, es objeto de entrada en ella.

El aniversario de la localidad se bailó con música de Susana Seivane y Cristina Pato, en un concierto en el altar mayor de la catedral, se brindó, se comió, se compró —o eso esperan los comerciantes— y se respiró durante cuatro de los nueve días que duran las fiestas de As San Lucas. Terminarán el próximo domingo con el concurso de caballos «trotones» y una sesión de fuegos artificiales. «Es un 860 aniversario planteado con un abanico de actividades innovadoras y hasta el momento sin ninguna incidencia», ensalza la alcaldesa. Suyas son las palabras de «satisfacción» por encabezar al concello en una fecha en la que Mondoñedo es tan Mondoñedo o más que en 1156.

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