LUIS OJEA

Los límites de la cordura LUIS OJEA

La izquierda gallega está priorizando sus dogmas a los intereses de la Comunidad. Nos jugamos mucho

La izquierda gallega ha traspasado esta semana todas las líneas rojas. Los nacionalistas respaldando sin pudor la sedición protagonizada por sus homólogos catalanes y los socialistas enredándose en plena crisis en un estéril y disparatado debate sobre qué es Galicia. Todos ellos priorizando sus dogmas a los intereses de los ciudadanos de esta comunidad, que nos jugamos mucho, muchísimo, en este envite.

Lo más preocupante es la actitud del PSOE, una fuerza llamada a ser central en nuestro sistema político y a la que los complejos de Pedro Sánchez y sus propios en Galicia están arrastrando a la radicalidad. Es cierto que formalmente estos días han respaldado la activación de los resortes legales necesarios para frenar el golpe. Pero se les nota mucho la incomodidad de verse en la misma trinchera que el PP. Tratan de esquivar esa foto y encontrar una posición ambigua que no les comprometa. Esa inmoral equidistancia que ya exhibió esta semana Pilar Cancela al decir que la solución solo puede pasar por el diálogo, equiparando así la posición del Estado de Derecho con la de los golpistas. Y no tardarán en mostrar más la patita. Ya están abonando el terreno al atribuirle a Galicia la consideración de nación en el marco de esa excreción que ha parido Sánchez de la «nación de naciones» y la plurinacionalidad.

Ese tipo de memeces es lo que da alas a las ensoñaciones de autodeterminación del Bloque y En Marea. El BNG ya registró el lunes en el Parlamento una propuesta que camina en esa dirección. Los nacionalistas siempre van a subordinar los intereses de los gallegos a su dogma secesionista. Por eso tienen los votos que tienen. El riesgo es que los complejos de los actuales líderes del PSdeG lleven al socialismo gallego cerca de esas latitudes. Hay situaciones en las que no caben equidistancias. Nos jugamos demasiado.

Orcos de la tierra media

Hace unos meses uno de los muñidores más activos del universo rupturista reveló su afición por las criaturas salvajes que popularizó Tolkien. Estaría bien saber si también fue el autor intelectual de la filtración de esta semana a través de la que el sector crítico de En Marea anunciaba que están reorganizándose y no descartan crear una nueva organización política.

Esta tropa es tan valiente que jamás da la cara. Se dedican a maniobrar en la sombra para tratar de hacerse con el timón. El problema es que quizás ya no quede barco que dirigir. El partido instrumental es un invento fallido. Tardará más o tardará menos, pero está claro que el viaje acabará en naufragio.

Los críticos han puesto precio a la cabeza de Luis Villares y el portavoz de la confluencia, carente de toda capacidad de liderazgo, ha vuelto a demostrar su carácter pusilánime. No es ni será capaz de dar un golpe en la mesa y apagar el incendio. La filtración solo era solo un aviso. El primer capítulo de la novela de terror que anuncian para la nueva temporada.

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