Luis Ojea

Una larga resaca

Mañana el socialismo tendrá un nuevo delegado de Ferraz en Galicia tras las primarias, pero el partido seguirá igual de perdido

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Gane quien gane hoy las primarias del PSdeG perderá el PSdeG. Ese es el drama del socialismo actual que mañana despertará preso de la misma tortuosa resaca en la que lleva demasiados años, incapaz de encontrar un rumbo. Este proceso solo es un paso más en la dirección equivocada, profundizar más en el laberinto sin salida en el que se han instalado. El PSdeG obliga hoy a sus militantes a elegir entre dos burócratas sin discurso propio, que difícilmente articulan una frase entera sin caer en algún tópico recurrente entre los progres que se creen modernos y que carecen de cualquier elemento que pueda parecerse mínimamente a eso que llaman carisma. Mañana el socialismo tendrá un nuevo delegado de Ferraz en Galicia, pero seguirá igual de perdido.

Uno de los problemas de estas descafeinadas primarias es que han quedado reducidas a un mero pleito sucesorio entre miembros de la misma familia. La mitad del partido se ha escondido y ha maniobrado en la sombra sin dar la cara. Y la otra mitad ha mercadeado sin pudor con esos apoyos. Van de modernos, pero han escenificado el más viejo juego de la peor política partidaria. Esa es otra de las razones que explican el fracaso de este proceso. Que los socialistas han renunciado a impulsar una reconstrucción integral de la organización. Ninguno de los dos candidatos tiene un proyecto para enderezar el rumbo. Ambos son prisioneros de los complejos del sanchismo con la nueva izquierda populista y se limitarán a reproducir en Galicia las ocurrencias de Ferraz.

El tercer gran inconveniente de este paripé innecesario es que ha ensimismado más al partido en sus viejas contradicciones. De la votación de hoy saldrá un PSdeG más débil, con heridas más abiertas. Ni Caballero ni Villoslada han conectado con los desencantados que abandonaron la nave hace tiempo. Y con este tipo de enredos internos el socialismo se aleja todavía más de la sociedad. Para lo único que servirán, en realidad, estas primarias es para saber hasta dónde llega la sombra de Besteiro. Sus herederos siguen soñando con su regreso. El partido decidirá hoy si esa puerta sigue abierta.

Pero de una u otra manera, gane quien gane, las primarias de hoy no son el final de nada. Solo un episodio más de la larga resaca que vive el PSdeG. Las guerras internas continuarán. Y el partido seguirá a la deriva, perdido y sin un relato coherente que presentar.

Un debate esclarecedor

La falta de proyecto del PSdeG se ha percibido con claridad en el debate de autonomía de esta semana. En realidad, se ha evidenciado que en Galicia no existe actualmente una alternativa política al PP. La oposición ni siquiera es capaz de hilvanar un relato común. Y además Feijoo les achica cada vez más el espacio desarrollando un discurso de amplio espectro ideológico, combinando rebajas fiscales de corte liberal con una política de gasto de perfil netamente socialdemócrata.

En todo caso, lo más esclarecedor ha sido el debate sobre el modelo territorial. En ese terreno la oposición se entrega al delirio más extremo. Un socialismo que se sabe genéticamente constitucionalista, pero que se siente incómodo en la misma trinchera que el PP y rescata extemporáneamente la reforma estatutaria. Un BNG entregado a la traición de los sediciosos catalanes que plantea la autodeterminación. Y los mareantes exhibiendo las contradicciones inherentes al populismo radical.

Para los rupturistas es sencillo llevar a la tribuna sus memeces y soflamas mientras la discusión se focalice en el eje izquierda-derecha. Pero cuando el debate se mueve a otras coordenadas se le rompen las costuras a una organización en la que conviven independentistas, federalistas y mediopensionistas. Por eso cuatro diputados rompieron la unidad de voto cuando su grupo avaló el 1-O. Por eso y por la debilidad de Villares. Por eso y porque Podemos sigue amagando con la ruptura. Es una carta que Iglesias quiere jugar para asegurarse un papel protagonista en la coalición a la hora de configurar las listas de las próximas municipales. En eso anda la izquierda. En sus enredos. Por eso son incapaces de plantear una alternativa.