Rescate de la jove orensana, desaparecida hace diez días en el Orzán
Rescate de la jove orensana, desaparecida hace diez días en el Orzán - EFE

La joven ahogada en La Coruña apareció a solo 200 metros del lugar donde se sumergió

Un vecino dio la voz de alarma al avistar, a primera hora, un cuerpo flotando a la altura del hotel Riazor

SantiagoActualizado:

La llamada de un ciudadano que creyó avistar un cuerpo flotando en el agua puso fin este lunes a diez días de intensa búsqueda por tierra, mar y aire que desembocaron en el rescate del cuerpo de Andrea Domínguez, la joven orensana desaparecida el Viernes Santo tras zambullirse de madrugada en el mar. La alerta se activó en la coraza del Orzán, el mismo lugar donde los amigos de la fallecida, de solo 22 años, la vieron por última vez antes de que su pista se perdiese en un mar que en el aquel momento estaba en alerta por oleaje. El temporal que azota el litoral gallego también dificultó las labores de búsqueda desplegadas durante los últimos días en el litoral herculino, donde llegaron a recibirse hasta una docena de falsas alarmas de vecinos que creían haber visto a la joven en el agua.

Pero el aviso definitivo llegó esta mañana al filo de las 11 horas cuando un hombre movilizó a los servicios de rescate hasta las inmediaciones del hotel Riazor, a solo 200 metros del lugar donde Andrea se sumergió contra la voluntad de sus compañeros. Una vez en el mar, la embarcación de los Bomberos ubicó a la orensana y se procedió a su traslado al puerto de Oza, desde donde fue llevada al Complejo Hospitalario de La Coruña para ser sometida a la obligada autopsia que confirmará su identidad. En estos trabajos de rescate, que congregaron a numerosos efectivos y ciudadanos a pie de costa, colaboraron agentes de la Policía local, Policía Nacional, bomberos y miembros de Protección Civil, que se movilizaron hasta la zona para asistir a los equipos desplegados en el mar.

«La fase de los 9 días»

El hallazgo del cuerpo coincide en el tiempo con un margen que los expertos consideran vital a la hora de recuperar los cuerpos que el mar se ha tragado, el de los nueve días. Es a partir de ese momento cuando los gases que genera el propio organismo contribuyen a que el cadáver salga a flote y sea más fácil de avistar desde tierra. Según el jefe de Protección Civil de La Coruña explicó en una entrevista con ABC, esta es una de las «fases» con las que se trabaja habitualmente en las labores de recuperación de un cuerpo. La otra habría obligado a esperar a que la dinámica de las mareas de la bahía aproximasen a Andrea a tierra, en el plazo de 21 días. Carlos G. Touriñán, con muchos años de experiencia a sus espaldas, incide en que el 90 por ciento de los cuerpos que se han ahogado dentro de la bahía coruñesa aparecen dentro de la misma. Una estadística que en el caso de Andrea también se ha cumplido y que confirma el plan de rescate desarrollado por los servicios de emergencia, que han mantenido el foco puesto sobre la zona y el perímetro donde Andrea se introdujo en el agua y donde sus amigos la situaron por última vez.

«No es una playa peligrosa»

Sobre la presunta peligrosidad de este arenal coruñes, el jefe de Protección Civil desmonta mitos y tira de estadística. «Mucha gente tilda de peligrosa esta playa pero si analizamos los datos de Riazor-Orzán en una temporada estival vemos que puede darse el fallecimiento de una persona mayor, como pasó hace tres veranos, y que fue a causa de un infarto. Ni siquiera se ahogó». El número de fallecidos en esta zona en los últimos doce años se iguala con doce personas, aunque cuatro de ellas perecieron durante el trágico suceso del Orzán, cuando tres policías fallecieron tratando de salvar la vida del erasmus Tomas Velicky.

Equipo subacuático de los Bomberos durante el rescate
Equipo subacuático de los Bomberos durante el rescate-EFE

Otro de los casos más trágicos lo protagonizó un niño que el pasado mayo perdió la vida en Riazor, mientras jugaba a la pelota con unos amigos. «Fue un caso lamentable pero que no sigue el perfil porque había mucha gente mirando para él. Lo trágico fue que pensaron que estaba jugando en el agua atrapando un balón, cuando en realidad estaba pasando un apuro», aclara Touriñán para poner el acento en la realidad que se esconde tras los ahogamientos en este arenal herculino. «Casi todos se producen de noche, bien entrada la madrugada, cuando no hay gente mirando. Suelen ser chicos jóvenes, durante la fiesta. Y el mar combinado con pocas condiciones físicas conlleva que la reacción en el agua no sea la adecuada», sostiene.

También llama la atención que la mayoría de las muertes por ahogamiento se correspondan con personas que no conocen la playa, y tampoco sus circunstancias. Un ejemplo es que para proteger el paseo de los temporales, en invierno la arena se junta contra él y se forma una suerte de dique natural. Eso da pie a que la playa tenga más pendiente de lo habitual y aumente su peligrosidad. De ahí que, desde protección Civil, reiteren el mensaje que lanzan coincidiendo con cada temporal: «Prudencia y respeto al mar».