En el embalse de Portomarín pueden verse los restos del antiguo pueblo
En el embalse de Portomarín pueden verse los restos del antiguo pueblo - ELISEO TRIGO/EFE

Informe de Meteogalicia La amenaza de sequía continúa tras un verano con un 27% menos de lluvia

A finales de este mes se decidirá si se activa la alerta, después de 5 estaciones seguidas más secas de lo habitual. Se prevé un otoño inestable con temperaturas y precipitaciones situadas en los parámetros normales

SantiagoActualizado:

Galicia encandena ya cinco estaciones con las precipitaciones por debajo de la media. Durante este verano, según explicó ayer la directora xeral de Calidade Ambiental e Cambio Climático, Cruz Ferreira, llovió un 27% menos de lo habitual y las temperaturas fueron también ligeramente más altas que las registradas en la serie histórica. Ferreira alertó de que, pese a algunos escépticos, el cambio climático está aquí, ha venido para quedarse y habrá que adaptarse.

La responsable de Calidade Ambiental compareció en rueda de prensa en Santiago junto a Juan Taboada, de Meteogalicia, para explicar el balance meteorológico de este verano. Ferreira explicó que la época estival «fue muy cambiante», pero en general más cálida y más seca de lo normal. En unos días, detalló, se volverá a reunir la Oficina Técnica da Seca, conformada por la Consellería de Medio Ambiente y las Confederaciones Hidrográficas de Galicia-Costa y del Miño-Sil para decidir si finalmente se activa la alerta por sequía. La Comunidad lleva ya en prealerta desde enero y numerosos municipios, sobre todo de la provincia de Orense, comienzan a tener problemas para abastecerse de agua.

Con el cambio climático, apuntó la directora xeral, se modifican los patrones meteorólogicos. Las precipitaciones se producen con menos frecuencia, pero cuando lo hacen son más intensas, como quedó demostrado en el episodio de gota fría —DANA, en términos técnicos— que afectó a la comunidad a finales de agosto causando graves daños a las cosechas. «No hemos tenido una estación húmeda desde la primavera de 2016. A partir de ahí todas fueron secas, pero no tremendamente secas», apuntó Juan Taboada. Aunque lloviese lo normal para el próximo otoño, prosiguió, «no se compensaría» el déficit acumulado. La Oficina Técnica da Seca se reunió por última vez el pasado 31 de agosto y decidió prorrogar la prealerta. Entonces, el presidente de la Confederación del Miño-Sil, Francisco Marín, explicó que en las zonas de Ourense y Lugo era necesario una precipitación acumulada de 70 litros por metro cuadrado durante este mes de septiembre para poder esquivar la alerta.

Otoño

Tras recordar que los pronósticos a largo plazo nunca son del todo fiables, Cruz Ferreira explicó ayer que para el otoño se prevé un tiempo «incierto e inestable». Las temperaturas y las lluvias se comportarán con «normalidad» y es probable que se sucedan «abundantes» frentes asociados a borrascas y pausas anticiclónicas. La temperatura media podría situarse en torno a 14,5 grados.

Durante el verano, las temperaturas fueron 0,88 grados más altas de la media de los registros históricos. El mes más cálido, en comparación con los valores habituales, fue el de junio, con 1,6 grados más. Ferreira recordó el fuerte episodio de calor vivido en los últimos días del mes y explicó que en la comarca de Verín entre el día 16 y el 21 la media de las temperaturas máximas rondó los 30 grados, mientras en la Mariña lucense apenas alcanzaron los 16 grados. La zona de Verín destacó también en junio por la falta de precipitaciones, a lo largo del mes apenas logró un acumulado de lluvias de 5 litros por metro cuadrado. En toda Galicia, se registraron 41 litros, un 17% menos de lo habitual.

En julio, la media de las temperaturas alcanzó los 20,3 grados, 1,6 por encima de lo normal. En cuanto a las precipitaciones, el mes se caracterizó por ser seco, con menos de un litro por metro cuadrado de lluvia acumulada al día. La ausencia de agua se dejó notar sobre todo en la comarca de Valdeorras y en Viana, unas zonas en las que las precipitaciones se situaron en un porcentaje del 42% por debajo de lo normal en esas fechas.

Salvo por el episodio de lluvias torrenciales producido en la última semana, agosto también fue seco, con un 20% menos de lluvia que la media histórica. «Fue un mes de contrastes», resumió la directora xeral de Calidade Ambiental y Cambio Climático. La temperatura media alcanzó los 20,3 grados, lo que supuso cuatro décimas más de lo habitual en esa época del año. La localidad que sufrió más el calor ese mes fue O Carballiño.