Galicia

Diana Quer: dos hipótesis, una desaparición

La investigación camina por dos vías bien distintas, aunque ambas parten de A Pobra y se pierden en Taragoña. Un rapto o una cita que salió mal, ésa es la duda

Diana López Pinel, la madre de la desaparecida Diana Quer - EFE

Tres meses después de que la pista de Diana Quer se perdiese en algún punto de A Pobra do Caramiñal, las pesquisas para dar con su paradero mantienen dos líneas de investigación abiertas. La primera, defendida por buena parte de los efectivos de la Unidad Central Operativa (UCO) de Madrid, apunta a que la chica habría sido abordada en el camino de regreso a su casa por un vehículo en el que se la habrían llevado a la fuerza. No hay testigos de esta secuencia, pero la investigación trata de dar con ese turismo a través del análisis de las cámaras de seguridad y del cruce de las llamadas que se realizaron la noche de la desaparición en ese entorno con los movimientos del teléfono de Diana. En este sentido, no se descarta que el autores o autores de este presunto rapto hubieran seguido una ruta alternativa por carreteras secundarias para impedir un posible control, teniendo en cuenta que el pueblo estaba en fiestas esa madrugada y que la presencia policial era mayor de la habitual.

La segunda hipótesis que la investigación examina se basa en el testimonio de dos personas que reconocieron ante los agentes haber visto a una chica muy parecida a Diana Quer en el muelle de Taragoñala noche de los hechos. En un primer momento los efectivos de Policía Judicial y UCO no dieron veracidad a esta declaración porque detectaron incongruencias relevantes (no aportaban modelo de coche, por ejemplo) y porque salió a la luz un mes después de la denuncia. Sin embargo, el inesperado hallazgo del teléfono móvil de la muchacha en el mismo lugar que estos testigos señalaron unas semanas antes activó de nuevo la pista. Estas personas narraron que, presuntamente, Diana habría llegado al puerto alrededor de las 3 de la madrugada en un coche con tres chicos más. Ellos se fueron y —siempre según su relato ante la Guardia Civil— la chica se subió a una furgoneta o monovolumen en la que la estaría esperando un hombre de unos 30 años y «mala pinta».

En una segunda manifestación, uno de los testigos incluso llegó a señalar a este conductor. Un hombre, reveló, conocido en la zona del Barbanza por su relación con el mundo del tráfico de drogas y con antecedentes. Estas son las dos posibilidades que la docena de investigadores encargados de las pesquisas de este enigmático caso se afanan en estudiar para llegar a buen puerto. A punto de cumplirse los 90 días desde que la familia de Diana Quer alertó de su marcha, fuentes cercanas a la investigación apuntaron a ABC que este impasse no se considera excesivo por parte de los expertos, teniendo en cuenta los tiempos que se manejan en casos de estas mismas características.

Paso a paso

Al margen de las dos teóricas versiones de lo que pudo sucederle a Diana Quer al filo de las 2.46 de la mañana — cuando envía su último whastapp a un amigo de Madrid— los encargados de examinar cada pista siguen pendientes de lo que su teléfono móvil pueda aportar. Tras un minucioso proceso de secado y desalinización, los técnicos lograron reconstruir el dispositivo sobre una placa base virgen que ya habría sido activada. Algunas informaciones apuntan a que la extracción de los contenidos del IPhone 6 de Diana ya habría permitido recuperar un 70 por ciento de los datos que la chica almacenaba. Las localizaciones y mensajes que salgan a la luz servirán, según fuentes próximas, para apuntalar o descartar algunas de las líneas que ahora centran su atención. Pero no se esperan revelaciones de calado porque muchas de las imágenes y de los vídeos que Diana guardaba en su teléfono ya fueron descrifrados a través de su nube.

Conscientes de que deben atar cada paso para que la investigación no se eternice, UCO y Policía Judicial cuentan desde la pasada semana con el apoyo del juez que se hará cargo de la instrucción del caso hasta su resolución. Se trata de un magistrado proveniente del juzgado de Blanes, con experiencia y muy discreto. La primera medida que adoptó nada más tomar posesión del puesto fue la de prorrogar un mes más el secreto de sumario del caso. Y ya van tres.

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