Mariano Rajoy entrega a Albor la Medalla de oro al Mérito en el trabajo
Mariano Rajoy entrega a Albor la Medalla de oro al Mérito en el trabajo - EFE

Galicia homenajea a Fernández Albor, ejemplo «de la nobleza en la política»

Mariano Rajoy fue el encargado de entregarle al expresidente gallego la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo. «El camino recorrido valió la pena», señaló Albor tras el reconocimiento a su trayectoria «galleguista» y «europeísta»

SantiagoActualizado:

Era uno de los pocos reconocimientos que faltaban en su dilatada trayectoria y ayer, pocos días después de su centésimo cumpleaños, el presidente del Gobierno Mariano Rajoy fue el encargado de entregárselo en un acto al que asistió una amplia representación del mundo académico, cultural y político de Galicia. Gerardo Fernández Albor, el primer presidente de la Xunta, recibía ayer la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo durante el acto de clausura del simposio que a lo largo de esta semana ha analizado la figura del médico y político compostelano que muchos consideran el principal padre del autogobierno en la Comunidad.

«El camino recorrido valió la pena. Creo en el futuro porque creo en las personas, y juntos podéis hacer grandes cosas», agradeció Albor ante las cerca de 200 personas que llenaban el auditorio de la compostelana Cidade da Cultura. Durante una breve intervención, el expresidente gallego recordó la constitución del primer parlamento gallego, hace más de 35 años. «Allí estaba Mariano Rajoy, el diputado más joven de la Cámara gallega. Les mentiría si dijese que ya intuía entonces que sería presidente del Gobierno», bromeó ante las risas del jefe del Ejecutivo central, de quien resaltó su «generosidad» como político. No obstante, Fernández Albor quiso hacer referencia a la Galicia actual, una tierra «moderna y emprendedora» muy distinta a la que él tuvo la oportunidad de gobernar. «Estamos ante otra Galicia y otra España distintas a las de hace años aunque algunos apóstoles del ‘no’ insistan en negarlo», afirmó el veterano político tras realizar una defensa del actual marco europeo como símbolo de «democracia, progreso y concordia entre los hombres».

Precisamente a ese carácter europeísta y, a la vez, galleguista «sin fisuras» de Gerardo Fernández Albor se refirió Mariano Rajoy, vicepresidente del Gobierno gallego en el segundo mandato de Albor. Rajoy calificó al expresidente homenajeado como un «español a carta cabal» y un «hombre ejemplar» y apuntó que la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo no podía faltar en su lista de condecoraciones. «Es adecuada para una persona trabajadora, prudente, moderada en todo, servicial y con un cierto sentido del humor. Yo puedo certificarlo», zanjó. En cuanto a su legado político, el líder del Ejecutivo central ensalzó a Fernández Albor como ejemplo de gobernante con «sentidiño», un término que, en palabras de Rajoy, «sería positivo exportar» a otros territorios, en referencia a la actitud del gobierno de la Generalitat y su intención de celebrar un referéndum ilegal el próximo 1 de octubre. «Figuras como la suya son la mejor defensa posible de la nobleza de la política y la vocación de servicio público que algunos se creen que no existe», zanjó el presidente.

Herederos de su palabra

También el titular de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, quiso tener unas sentidas palabras para su predecesor. De hecho, comparó lo que representa la figura de Albor para el autogobierno de Galicia con lo que supone Adolfo Suárez para la democracia española. «En Galicia hoy nos sentimos herederos de su palabra, obra y ‘sentidiño’», indicó Feijóo tras ensalzar su contribución a «tres grandes realidades: unificar Europa, España y Galicia».

Para el presidente gallego, los valores del homenajeado van «más allá de lo político» y, a modo de anécdota, recuperó el vaticinio que hizo Albor sobre él mismo, augurando que sería presidente de la Xunta ya que, al igual que Kennedy o el propio médico santiagués, nació en el mes de septiembre. «Albor tiene la mente abierta y el espíritu conciliador de los españoles que miran más al futuro que al pasado; junto con el sentidiño gallego que nos hace ser como somos», concluyó.