Galicia

Feijóo ofrece al presidente de Uruguay el potencial de las empresas gallegas

Tabaré Vázquez recala en Galicia para buscar inversores que apoyen su plan estratégico de infraestructuras. La Xunta recoge el guante y ofrece apoyo

El presidente de la Xunta, Núñez Feijóo, y el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez
El presidente de la Xunta, Núñez Feijóo, y el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez - EFE

El presidente de la República Oriental de Uruguay, Tabaré Vázquez, dejó antes siquiera de llegar a Galicia dos gestos que delatan su astucia política. El primero fue tomar en Madrid un tren Alvia con el que recorrer los 600 kilómetros que separan la Meseta de Santiago de Compostela. El segundo, poner el pie directamente en el andén de la estación de la ciudad en vez de optar por una llegada protocolaria y fría en una terminal aeroportuaria. Con uno y otro detalle, Vázquez forjó su carta de presentación con la que está recorriendo España y otros países europeos. El mandatario latinoamericano busca sacar adelante su Plan Estratégico de Infraestructuras apelando, entre otros motivos, a la cercanía sentimental con los gallegos: «Esta es mi tierra», dijo nada más bajarse del vagón. La foto con el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y las máquinas locomotoras detrás fue un cuadro de gran significado para la delegación uruguaya, compuesta por ministros y autoridades del país.

Tabaré Vázquez inició ayer su recorrido por Galicia con el propósito de asegurar financiación para la obra pública. Está previsto que hoy anuncie un programa de inversiones que ascenderá a más de 12.370 millones de euros, recoge Efe. Las expectativas de gasto de la economía de Uruguay constituyen unas oportunidades de negocio para las empresas de la Comunidad, por eso Feijóo no dudó en ahondar en la capacidad autóctona para trabajar en el exterior. Durante el acto oficial desarrollado por la tarde en los salones nobles del Pazo de Raxoi, al titular de la Xunta se le entendieron nítidamente sus intenciones: «Espero que puedas proyectar el plan (de infraestructuras) en Galicia. Las nuestras son empresas serias, solventes. No son multinacionales que si fracasan en un país tienen negocios en otro, las nuestras finalizan cada proyecto».

Según los datos del Ejecutivo autonómico, hay 288 negocios gallegos que operan en Uruguay; la base a partir de la cual seguir estrechando lazos comerciales. Estas declaraciones se produjeron ante la presencia del embajador español, el gallego Roberto Varela, el uruguayo, Francisco Bustillo, y una comitiva de autoridades integrada por conselleiros y los ministros visitantes Danilo Astori, de Economía, y de Víctor Rossi, responsable de Transporte. También acudió a la cita la portavoz nacional del BNG, Ana Pontón. La escena, casi ajustada a un encuentro bilateral de máximo nivel, acogió la oferta de Feijóo: «Estamos a vuestra disposición, nos gustaría ser útiles. Nuestra balanza comercial reflejó cifras récord en los años 2013, 2014 y 2015; y en 2016 vamos a estar cuatro puntos por encima del año pasado». La intensidad con la que Galicia estaba dando apoyo a los planes de Uruguay fue adoptada con entusiasmo por Tabaré Vázquez. Durante su breve intervención, recordó sus orígenes familiares —su abuelo paterno nació en Orense y su abuela materna en Santiago— y el valor del trabajo que la emigración gallega aportó al «ADN de los uruguayos».

Historia común

Aproximadamente 400.000 gallegos de primera y segunda generación residen en la actualidad en el país charrúa. «Cuando llegaban al país preguntaban: ¿Acá nos podremos quedar?’ Y se les contestaba: ‘Sí, en el Uruguay nadie es más que nadie’», narró el presidente, en un tono sentimental y desenfadado que se diferenció de la solemnidad del evento.

Vázquez subrayó la «importancia de mostrar la situación» del país que lo eligió como presidente en dos mandatos no consecutivos. «Queremos crecer para que nuestro país viva mejor. Somos aquel país que abrió la puerta a los españoles y a los europeos porque, como dicen, los uruguayos descendemos de los barcos». La visita institucional se completó con una ofrenda floral al busto del militar José Gervasio Artigas, héroe nacional, y con la entrega de la insignia de Oro de Compostela, de manos del alcalde Martiño Noriega.

El encuentro entre ambos territorios finalizará hoy. Después, el presidente uruguayo regresará a Madrid, desde donde partirá hasta el Vaticano para entrevistarse con el Papa Francisco. Antes, sin embargo, Feijóo y Vázquez profundizarán en la relación que conecta emocionalmente a las orillas del Atlántico y trabajarán especialmente en que esa sea una relación también económica y empresarial. El jefe del Ejecutivo autonómico la comparó con la vida de un árbol: «La nuestra es una amistad que se hunde hasta las raíces, un tronco que crece y que esperemos que dé muchas ramificaciones».

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