Enrique López Veiga en conversación con ABC
Enrique López Veiga en conversación con ABC - SALVADOR SAS
Prestige, 15 años de la catástrofe Protagonistas

Enrique López Veiga: «‘Nunca Máis’ quiso introducir el pánico en toda la sociedad»

ABC conversa con actual presidente de la Autoridad Portuaria de Vigo y en 2002 conselleiro de Pesca en el Gobierno de Manuel Fraga

SantiagoActualizado:

En su papel de conselleiro de Pesca en 2002, Enrique López Veiga (La Coruña, 1947) fue una de las personas que vivió más de cerca la catástrofe del «Prestige». «Fui la persona que se tragó todo el marrón en primera línea», admite. Quince años después, desde su cargo de presidente de la Autoridad Portuaria de Vigo, explica a ABC cómo vivió los momentos posteriores al desastre medioambiental.

¿Recuerda el momento en el que le comunican la situación?

Tuve una llamada a las cinco de la mañana diciendo que teníamos un petrolero con serios problemas, con una grieta en el casco perdiendo gasoil y que había un riesgo muy grave de que se viniera contra la costa y provocara un desastre de magnitud incalculable. Lo que hice fue levantarme y llamar al conselleiro de Economía[José Antonio Orza] y al de Interior [Antonio Pillado] y a las 7 de la mañana tuvimos una primera reunión. Nosotros no éramos los responsables de decidir qué hacer con el barco porque eso dependía del Ministerio de Fomento, pero lo que sí hicimos fue arbitrar un mecanismo presupuestario y diseñar un sistema de asistencia. Sabíamos que lo primero que iba a pasar era que los marineros tendrían que cesar la actividad pesquera, así que se diseñó en cuestión de días todo el sistema de ayudas, de tal manera que los afectados en menos de un mes ya estaban cobrando.

¿El Gobierno toma entonces conciencia de la gravedad en cuestión de horas?

A los hechos me remito. Esa es la realidad. No quedó ningún marinero sin cobrar e incluso hubo quien cobró de más y tuvo que regularizar después su situación. El que menos cobró, si mal no recuerdo, rondaba los 1.500 euros al mes. Empezamos inmediatamente a intentar que no nos costara nada todo esto, y al final así fue. Todo ese dinero lo recuperamos de la UE. Salió a coste cero. La gente no se quedó sin ingresos, y si la gente es sincera tiene reconocer que en aquel momento me decían que estaban todos muy contentos. Lo que pasa es que la gente tiene mucho miedo de decir que está satisfecho con un gobierno cuando hay una gran mentira como la que se urdió desde «Nunca Máis» y desde la irresponsabilidad de la oposición. Se dijeron cosas muy gordas, como por ejemplo que Galicia iba a caer 4 puntos en el PIB. Eso no ha pasado ni con la crisis actual.

¿Cómo valora el papel de «Nunca Máis» y la oposición en aquel momento?

Actuaron con una enorme irresponsabilidad. Publicamos un libro para dar la versión de lo ocurrido que nadie ha contestado. La expresión de los ‘hilillos de plastilina’ fue de un investigador del CSIC que nos pasaron a todos. El pobre vicepresidente [por aquel entonces Mariano Rajoy] nunca dijo que la marea negra fueran hilillos de plastilina. Leyó lo mismo que podía haber leído yo, y lo reconoció uno de los investigadores del CSIC. Quisieron meter pánico a toda la sociedad diciendo que tendríamos que emigrar todos. Llegaron prácticamente a culpar al gobierno de Aznar de haber hundido el barco, cuando el barco no tenía nada que ver con el Gobierno español, fue por unas malas prácticas que se dan a nivel mundial en el tráfico del petróleo y quisieron culpabilizarlo de eso. Cuando el PP estuvo en la oposición jamás de un accidente se quiso hacer un uso político. Me da mucha rabia, porque me acuerdo que me localizaban los líderes de la oposición e informaba puntualmente a los portavoces de pesca y a todo el que me quería llamar.

¿Sigue pensando que alejar el barco fue la mejor decisión?

Yo no tomé esa decisión porque no me correspondía, pero probablemente la hubiera tomado. Llevo quince años retando a esos que dicen que había que tomar una decisión alternativa a que me digan exactamente cuál. Nadie ha tenido el coraje de definir cuál era la alternativa. Eso es un acto de cobardía política mayúscula. Se dijeron muchas tonterías que la sentencia vino a poner en su sitio, y el juez dice exactamente lo mismo. No tienen valor para decir que lo que quería la empresa de salvamento era meterlo en la Ría de Vigo chorreando petróleo, y yo a eso siempre me opondría.

¿Hubo tensión con el Gobierno central?

Hubo ciertos claroscuros. Los claros fueron gracias a Mariano Rajoy, que fue la persona que dio la cara desde el principio y que no salió de Galicia. Por eso yo tengo muchísima confianza en la persona de Rajoy, porque lo he visto cómo reacciona en momentos de caos y es un hombre que no se deja arrastrar por las emociones, permanece muy frío, es un hombre que es muy firme en sus convicciones.Para mí, cuando él no estaba esto era muy complicado, pero cuando venía Rajoy era un período de vacaciones. Entre los oscuros, hubo una insensibilidad manifiesta delMinistro de Fomento [Francisco Álvarez-Cascos], que era el responsable número uno. Hasta estuvo el responsable de Medio Ambiente durante todo el tiempo, y el ministro de Fomento no vino. Es que no vino. Entonces nos ponía en una situación dificilísima, porque no quería criticar al Gobierno central porque estaba respondiendo a través de la figura de Rajoy, pero era difícil de explicar que ni siquera viniera a visitar la costa gallega. Eso creaba muchísimas tensiones.

La zona se recuperó antes de lo previsto de la marea negra

Nosotros lo sabíamos. Sabíamos que salvo en la zona intermareal y las aves, que son las que más sufren, normalmente a la pesca no le afecta mucho, porque los peces viven por debajo y al ser un crudo muy poco soluble los efectos en la columna de agua son muy limitados. En Muxía, en la zona cero, ese mismo verano del año 2003 ya se pudo recoger percebe.