Elecciones en Galicia El PPdeG culmina una precampaña centrada en el contacto con la gente

La buena experiencia de las generales sirvió para poner en marcha iniciativas como el «Faladoiro» que recorrió Galicia

Las fotos y los móviles han sido una constante en la gira de Feijóo
Las fotos y los móviles han sido una constante en la gira de Feijóo - DAVID CABEZÓN/PPDEG

Mes de junio. El verano asoma en el horizonte gallego, y la repetición de elecciones generales no trae el mejor de los presagios. Se sabe que habrá autonómicas en otoño —todavía sin día exacto— y echarse a la carretera dos veces en pocos meses es una aventura arriesgada. Existe el miedo de encontrarse a una sociedad hastiada de la política, por lo que no parece lo más adecuado bombardearla con unos mensajes repetidos hasta la saciedad desde el pasado diciembre.

Las condiciones climatológicas permitieron entonces al PPdeG idear una campaña más desenfadada, en la que los paseos, coloquios y pequeños eventos sustituyesen a los grandes mítines y la moqueta de los hoteles. Y a medida que avanzaba la misma, Alberto Núñez Feijóo y su equipo más cercano tomaron conciencia de una realidad que les serviría de brújula para trazar la hoja de ruta que culmina el 25-S. Sus colaboradores observaron que el rechazohacia la marca PP se había reducido notablemente, y que en el caso de Feijóo prácticamente no existía. El presidente se encontraba a ciudadanos que se acercaban a discrepar, pero nunca se le intentó «reventar» un acto, como en otras ocasiones.

El banco azul

El resultado electoral del 26-J arrojó esperanza sobre una posible mayoría absoluta terminado el verano, pero también un patrón sobre cómo había de plantearse la precampaña. Menos discursos y más contacto personal. Desde el día siguiente al escrutinio, el PP empezó a trabajar en una iniciativa para recorrer Galicia que acercase al presidente a sus vecinos. De ahí surgió el «Faladoiro», una idea cuyo icono fue un modesto banco azul que sirvió como punto de encuentro con la gente. La apuesta era llegar a lugares donde probablemente no se pueda en tiempo de elecciones. De este modo, Feijóo visitó unos cuarenta concellos, entre los que se encuentran algunos como Esgos, Piñor, Burela o Gondomar, en una ruta «heredera» de la que le había llevado en 2008 a pisar todos los municipios de la Comunidad.

Y todo ello sin convocar a los medios de comunicación. Los miembros de su equipo admiten que el «Faladoiro» no tenía intención mediática alguna, sino el objetivo de que los gallegos le trasladasen sus inquietudes al presidente, algo que con la presencia de cámaras podría resultar menos espontáneo. Mientras tanto, el protagonismo público a finales de julio e inicios de agosto se lo llevaron las luchas a brazo partido en el seno de las Mareas y el PSdeG por la forma de concurrir a las elecciones o por la confección de las listas.

Junto al banco, los populares colocaron una urna en la que cada persona podía dejar su mensaje, además del que le había trasladado a Feijóo de viva voz. En estos encuentros predominaban las reclamaciones de tipo particular, muchas de ellas reivindicándose como representantes de un colectivo (desempleados, autónomos, jóvenes, usuarios de servicios sociales, etc), que lanzaban propuestas de mejora, todas ellas estudiadas e incluso algunas incorporadas posteriormente al programa electoral. Destaca el equipo del presidente el buen retorno que han tenido en sus viajes, en los que dicen no haber percibido nunca hostilidad, e incluso presumen de votantes que se confiesan socialistas y se comprometen apoyar a Feijóo por miedo a que su partido sirva para colocar a los populistas en la Xunta.

En otro plano, la batalla política se libra hoy en día en diferentes arenas. Durante años, el PP optó por entregar el terreno de internet a la izquierda, más hábil en la técnica de difundir su mensaje en las redes. También eso ha cambiado entre los populares, y en los meses de precampaña han dado un giro a su estrategia en este ámbito. El ejemplo más claro es la cuenta de Twitter del PPdeG, que abandonó su habitual tono institucional y limitadamente interactivo con otros usuarios para adquirir una identidad mucho más socarrona y en ocasiones beligerante. En este tiempo, no ha sido extraño ver al perfil oficial interpelar directamente a adversarios políticos, ironizar sobre los problemas internos del PSdeG o recordarle a En Marea que sus primarias «se las ventilan entre tres alcaldes que, de paso, jubilan a Xosé Manuel Beiras».

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