Luis Ojea - Cuadernos de Viaje

El ejército desquiciado de Pancho Villa Luis Ojea

El vacío de poder ha convertido la organización en una jaula de grillos donde cada uno va a su aire

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Mal no, muy mal. El PSdeG está fatal de lo suyo. Cada vez peor. Es cierto que lleva mucho tiempo inmerso en una espiral autodestructiva, pero también que cada vez se intensifican más sus tendencias suicidas. La medida del grado de desquiciamiento al que han llegado la da escuchar a la presunta líder provisional de la formación clamar por el regreso de Gómez Besteiro a la primera línea del partido. Si no quieres caldo, dos tazas. Y el drama es que éste solo es uno de los múltiples despropósitos grotescos y surrealistas que vienen protagonizando semana tras semana en los últimos meses.

El socialismo gallego actual es hoy como el ejército de Pancho Villa. El vacío de poder ha convertido la organización en una jaula de grillos donde cada uno va a su aire. Un partido que sella un pacto de no agresión en el Parlamento con los mismos mareantes con los que rompe un bipartito en Ferrol. Esa es una de las mayores vías de agua del PSdeG actual, la incongruencia sistemática que muestran en su relación con el populismo. Y no es únicamente un problema de coherencia.

No han sido capaces de reubicarse en el tablero tras la irrupción de la extrema izquierda y van dando tumbos como un zombi desorientado. En Lugo suspiran porque la marca local de la marea entre en su gobierno mientras en Santiago ponen palos en la rueda de Noriega y en La Coruña prometen bloquear la gobernabilidad de la ciudad en pleno ataque de cuernos por la negativa de Ferreiro a ofrecerles un despacho.

Falta criterio. Alguno, aunque sea equivocado. Pero no hay nadie al timón y el barco continúa a la deriva. Sin liderazgo y sin proyecto, el socialismo gallego actual está abocado al naufragio. Y da pavor que a alguien se le pueda ocurrir que la solución es recuperar a quien llevó el partido hasta esas lindes. Ese es el peor de los delirios.

Y, sin embargo, es el plan trazado por el besteirismo. Por eso Cancela está dispuesta a aguantar carros y carretas para no perder el control de la organización del próximo congreso. Y mientras, el partido sigue desangrándose.

El tiempo para reconducir la situación está ya agotándose. O reaccionan y alguien con un mínimo de sentidiño toma el mando o el PSdeG acabará convirtiéndose en una fuerza residual. 

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