Una imagen de archivo del interior del Hospital Lucus Augusti
Una imagen de archivo del interior del Hospital Lucus Augusti - EFE

«Con cincuenta pacientes esperando ingreso resulta imposible trabajar»

Los jefes de Urgencias reclaman implicación de las gerencias para absorber sus altas

SantiagoActualizado:

A última hora de la mañana de ayer el servicio de Urgencias del Complexo Hospitalario Universitario da Coruña (CHUAC) mantenía en sus instalaciones, a la espera de cama en las plantas correspondientes, a 50 pacientes ya diagnosticados para los que la atención de emergencia había finalizado. «Es imposible trabajar así», apuntaba a ABC, José Manuel Vázquez Lima, presidente de la Sociedad Gallega de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes Galicia), en una nueva jornada de sobrecarga asistencial, en la que los responsables de Urgencias de los hospitales de la red del Sergas hacían público un comunicado para demandar a las gerencias medidas eficaces que permitan asegurar el ingreso «en tiempo y forma» de los pacientes ya evaluados por sus servicios y evitar así el colapso de sus instalaciones.

El comunicado, suscrito por José Manuel Fandiño, responsable de las Urgencias del CHUAC, como portavoz de sus homólogos en los restantes hospitales de la red, expresaba el respaldo de los especialistas a las demandas transmitidas por Semes Galicia, reclamando a las gerencias medidas adecuadas para abandonar la «filosofía acumulativa» que, denuncian, provoca que los problemas generados por la no disponibilidad de camas en otras áreas del hospital se manifiesten en la sobrecarga de Urgencias. «Nosotros sabemos atender nuestros servicios, pero que no nos los ocupen con pacientes que ya no tendrían que estar ahí. La saturación no es un problema de Urgencias, sino del hospital en su conjunto que no está asumiendo la carga de ingresos que se genera en estos picos de demanda», señala Vázquez Lima, demandando la habilitación de medidas en todas la áreas involucradas para dar salida de forma ágil a los usuarios que han completado su paso por Urgencias.

«¿No son gestores? Pues que gestionen adecuadamente las camas para que los pacientes ingresen en tiempo y forma. Si hay que suspender cirugías programadas pues habrá que hacerlo, y si hay que habilitar áreas de hospitalización adicional, pues también, lo que no se puede es acumular a los pacientes en un servicio tan sensible como Urgencias. A mí no me parece ético tener a gente en los pasillos en condiciones que comprometen su dignidad e intimidad, la mayoría con problemas serios, y estar reservando una cama porque vamos a operar una hernia inguinal. Con todo el respeto, a lo mejor la hernia inguinal hay que operarla en el mes de agosto», dice el presidente de Semes Galicia.

Dignidad e intimidad

Además de las dificultades en la organización del trabajo y la sobrecarga de tareas al personal de Urgencias —con la enfermería administrando por ejemplo no sólo la medicación prescrita en su servicio sino también la pautada por Neumología o cualquier otra unidad a la que ya corresponde el paciente—, la «filosofía de acumulación» imperante en Urgencias, apunta Vázquez Lima, compromete de forma clara las condiciones de intimidad y dignidad del paciente. «Si yo tengo todo un pasillo lleno de pacientes pendientes de ingreso y pasan catorce horas en ese tiempo ese señor va a tener que orinar, va a tener que comer y va a tener que asearse, y creo que no hace falta decir nada más para entender de lo que estamos hablando», afirma.

Semes Galicia hace un llamamiento a la población para que reserve las Urgencias hospitalarias a episodios de verdadera emergencia, y confíe como paso previo en su centro de salud o Punto de Atención Continuada (PAC). Se admite, apunta Vázquez Lima, que, atendiendo a su gravedad real, alrededor del 30-40% de las urgencias que llegan a los hospitales podrían atenderse técnicamente en servicios no hospitalarios. Aun así, el especialista matiza, este porcentaje se da a lo largo de todo el año de modo por lo que la explicación más directa de la sobrecarga actual debe buscarse en el incorrecto «drenaje» hacia otros servicios hospitalarios.