Galicia

Las campanas hoy repican en el móvil

Un cura de Lugo con once parroquias a su cargo crea una app para que los feligreses tengan actualizados los horarios de misa

José Manuel Castro Alba, párroco de O Páramo
José Manuel Castro Alba, párroco de O Páramo- IGREXA.ORG/OPARAMO

En el municipio lucense de O Páramo, las misas ya no se anuncian solo con repique de campanas. Los feligreses de las once parroquias atendidas por el sacerdote José Manuel Castro Alba consultan sus móviles antes de acudir al culto. Es imprescindible. La escasez de curas y el despoblamiento del rural impiden que todos los domingos haya eucaristías en cada zona. Hay que organizarse y no siempre es fácil seguir los horarios. Pero este cura de 43 años tuvo este verano una idea: crear un app donde los vecinos dispongan del calendario de celebraciones litúrgicas actualizado. ¿Dónde se dice hoy misa? El smartphone te lo chiva.

«El primer usuario de la aplicación soy yo», comenta al teléfono con ABC el religioso, que también ejerce como delegado de Medios de la diócesis de Lugo: «Soy el primero que miro dónde tengo misa cada día. Pensé que si yo tengo esta dificultad para recordar dónde toca este domingo, los parroquianos tendrán más todavía». Así que durante un curso estival en la Universidad Pontificia de Salamanca para reciclar sus aptitudes con las nuevas tecnologías, configuró un «sencillo, pero útil» programa para los teléfonos. «En cosa de media hora la tenía», señala. Ahora la tarea es ayudar a instalarla en los móviles de pequeños y mayores. Dado que no está disponible en el repositorio de Google, proporciona el enlace a los interesados (misasparamo.mobapp.at.) y en su blog (igrexa.org/oparamo) da instrucciones sobre cómo ponerla en marcha.

«Antes repartía cada trimestre una hoja en papel con las misas, pero enseguida quedaba obsoleta —razona el párroco—. Ahora, además, si hay un contratiempo, un funeral o una familia me pide cambiar un aniversario, se puede anunciar sin problema»,

Pastoral en redes sociales

Castro Alba, natural de Pedrafita do Cebreiro y sacerdote desde hace 18 años, echa mano de las redes sociales en su reto pastoral, el mismo que el de otros tantos que en la última década asumen mayor números de iglesias y, en muchas ocasiones, muy alejadas entre sí. En su caso, en los últimos seis años ha pasado de cuatro a once debido al fallecimiento o a la jubilación de otros compañeros, pese a que no son pocos los que retrasan su retirada. Facebook —donde tiene como amigos lo mismo «a nietos que a los abuelos de estos»— y los grupos de Whatsapp son algunos de sus aliados, siempre empleados como plataformas virtuales que no sus- tituyan el trato personal, recuerda. Con la confianza que da el contacto diario, Castro Alba ha pedido a algunos lugareños, aunque no sean de los más practicantes, que tengan la app instalada para que así otros vecinos menos duchos en internet puedan preguntarles. Si la cosa funciona, no se descarta que se empiece a usar en otros puntos de la diócesis. Las campanas seguirán sonando mientras tanto.

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