Galicia

El banquero que servirá desayunos

El de Julio Fernández Gayoso ha sido un declive doloroso. El actor clave de más de medio siglo de las finanzas gallegas resarcirá sus delitos con trabajo social

Julio Fernández Gayoso
Julio Fernández Gayoso - SUSANA VERA/REUTERS

A las nueve de la mañana, media hora más tarde que la primera comida del día programada en el módulo 9 de la cárcel de A Lama en el que ha pasado sus últimos seis meses, el que fue testigo de excepción de las finanzas gallegas durante más de medio siglo comenzará desde esta semana su jornada de prestación social en el centro Érguete de Vigo. Julio Fernández Gayoso —Don Julio, como le conocían en la caja— será uno de los colaboradores en el servicio de desayunos que la ONG que preside Carmen Avendaño presta cada mañana a medio centenar de personas en riesgo de exclusión. A partir de ahí, las tareas del otrora todopoderoso presidente ejecutivo de Caixanova y, desde 2010, copresidente de la fusionada Novacaixagalicia se ajustarán a las necesidades de los trabajadores de la fundación y de la asociación, facilitando ayuda puntual en la logística del día a día, cooperando, por ejemplo, en la preparación de documentación para la solicitud de subvenciones. En ningún caso, y en contra de lo que se ha publicado, apunta Avendaño, Gayoso intervendrá en la contabilidad de la entidad; no tendrá acceso a las cuentas ni tampoco tomará parte en la intervención social con las personas usuarias. «Va a ser uno más, para nosotros no es un caso especial», insiste Avendaño, quien, abrumada por la atención mediática, recuerda la experiencia de 32 años que Érguete acumula en el trabajo con instituciones penitenciarias como, entre otros programas, organización colaboradora para la conmutación de penas por trabajos en beneficio de la comunidad. Una trayectoria que el juez de Vigilancia Penitenciaria ha valorado a la hora de decidir el destino del exbanquero, que ingresó en prisión el pasado enero y ha completado entre rejas parte de sus dos años de condena.

El de Julio Fernández Gayoso ha sido un declive doloroso. Hoy cuenta 85 años, lo que lo convierte en uno de los reclusos de mayor edad en el sistema penitenciario español, pero su carrera en el sector financiero arrancó siendo un adolescente, cuando, con 16 años, ingresó como auxiliar de contabilidad en la Caja de Ahorros y Monte de Piedad Municipal de Vigo, compatibilizando su desempeño profesional con los estudios en la Escuela de Comercio de Vigo. Desde ahí, su ascenso fue imparable. Con sólo 34 años fue nombrado director general de Caixavigo. Y su nombre no dejó de crecer, hasta que la querella de la Fiscalía Anticorrupción por las prejubilaciones millonarias aprobadas para la dirección de Novacaixagalicia antes del naufragio de la entidad (rescatada con nueve mil millones de fondos públicos) frenó en seco su carrera y forzó al banquero a retirarse a un segundo plano, lejos de los focos. Con él, cayeron los que desde la década de los noventa formaron parte de su núcleo duro: José Luís Pego, Óscar Rodríguez Estrada y Gregorio Gorriarán.

Acorralado por la Fiscalía

Cuentan que hasta el último momento se resistió a dimitir, pero la presión que situó sobre su cabeza la querella de la Fiscalía Anticorrupción hizo insostenible su situación. Atrás quedaban tiempos de éxito, como el que le granjeó la toma de control del Banco Gallego, reforzando su posición en la antesala de la fusión de las cajas de Vigo, Orense y Pontevedra, o, más recientemente, el espaldarazo del Banco de España para situarle en un lugar destacado en la caja resultante de la ardua fusión con Caixa Galicia.

No todo son claroscuros. La labor de Julio Fernández Gayoso en la obra social no ha caído en el olvido. La propia Carmen Avendaño recuerda la intensa colaboración mantenida desde sus distintos cargos en el mapa financiero gallego con las ONG. Ahora, con 85 años, su labor social será directa. El copresidente de la Novacaixagalicia contará con un elemento de control telemático y cada quince días la dirección de Érguete redactará un informe de evaluación sobre su desempeño en el centro de Vigo.

Su avanzada edad, su delicado estado de salud y el cumplimiento de la multa por responsabilidad civil incluida en la condena han determinado la flexibilización de su situación. «A través de las labores de asistencia a personas desfavorecidas podrá, en cierta medida, resarcir a la sociedad del daño causado con su acción delictiva», sostiene el juez José Luís Castro en el auto que determinó la salida de Gayoso del centro penitenciario de A Lama.

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