Galicia

Una asociación reparte carteles de Diana Quer en Portugal, Suiza, Bélgica, Francia e Italia

Es una práctica habitual de Sosdesaparecidos, pese a que nada indica que esté fuera de España

Cartel distribuido por Sosdesaparecidos en cinco países de Europa
Cartel distribuido por Sosdesaparecidos en cinco países de Europa - Twitter

Dos semanas después, nada se sabe de Diana Quer. La joven madrileña de 18 años desapareció la madrugada del 22 de agosto en la localidad coruñesa de A Pobra de Caramiñal y desde entonces su rastro se ha desvanecido sin pistas concluyentes sobre qué ocurrió en las horas posteriores a que sus amigas la vieran por última vez. Un nuevo dispositivo de búsqueda continuó ayer sin éxito en el entorno del municipio gallego donde ha veraneado desde la infancia con su familia.

Miembros de Protección Civil, Policía Local y Guardia Civil recorrieron distintos escenarios de A Pobra por tierra, tanto del núcleo urbano como de los alrededores, en una jornada en la que también participó un helicóptero. Aunque trascendieron informaciones sobre una posible búsqueda en el extranjero, fuentes cercanas al caso no confirmaron que hubiera indicios de que la adolescente pudiera haber cruzado la frontera. Se trata tan solo de una iniciativa de la asociación Sosdesaparecidos, que ha distribuido carteles con la imagen de la chica en Portugal, Suiza, Bélgica, Francia e Italia, países donde cuentan con delegaciones o convenios de colaboración.

«Lo hacemos siempre en estos casos pasados diez o doce días al no producirse avances y con el acuerdo de la familia», explica a ABC Joaquín Amills, coordinador nacional de esta asociación. Puntualiza que en ningún caso disponen de datos que señalen que Diana pudiera encontrarse fuera de España, sino que la medida forma parte de su funcionamiento habitual. Recuerda, por ejemplo, que este mismo protocolo se siguió en otros famosos casos como el de Marta del Castillo.

Movimientos por carretera y telefónicos

A la espera de nuevas pesquisas, ha cobrado fuerza la hipótesis de que la joven no desapareció de camino a su casa, tras haberse divertido en las fiestas de este pueblo costero, como inicialmente se pensó.

Al contrario, y frente a lo defendido por la madre, Diana habría llegado a su domicilio, donde después se encontró su DNI y una prenda de ropa, y más tarde habría vuelto a salir. Ahí se diluiría su rastro, con una única comunicación telefónica de la que no ha trascendido el contenido y con un posible testigo que la habría visto ya cerca del amanecer, a las siete de la mañana, junto a una gasolinera alejada de su vivienda estival.

Descartado que guarde relación con el caso la conversación que hacia las 02.30 horas de la madrugada mantuvo la joven con un amigo a través del servicio de mensajería instantánea Whatsapp, donde aseguraba que estaba siendo intimidada por un hombre, los investigadores confían en que el «metódico trabajo» llevado a cabo en los últimos días sobre movimientos por carretera y comunicaciones telefónicas ayude a arrojar luz sobre el caso.

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