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Valencia El museo recomendado por «The New York Times» y tres cosas más que hacen diferentes a las Fallas

Estos son los valores que han propiciado que las fiestas valencianas sean declaradas Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

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El Museo Fallero

Imagen del Museo Fallero- ABC

«The New York Times» incluye una visita al Museo Fallero- inaugurado en 1967- entre sus recomendaciones para los turistas que visiten Valencia. El prestigioso rotativo estadounidense fija su atención en un museo que habitualmente no figura en las guías al uso, pero que recoge la esencia de la actividad fallera que ha sido reconocida por la Unesco como Bien Inmaterial de la Humanidad.

El museo, situado en el barrio de Monteolivete, ha estrenado una nueva sala de exposiciones temporales, que lleva el nombre de Espacio Josep Alarte, en reconocimiento al poeta, dramaturgo, activista cultural y fallero que en 1967 ideó la puesta en marcha de este centro.

El museo exhibe los «ninots indultados» -las figuras de las Fallas que cada año se salva de la quema por votación popular- y los carteles anunciadores de las fiestas, auténticas obras de arte que permiten contemplar la evolución de la ilustración desde principios del siglo XX hasta nuestros días.

La «Nit del foc»

Imagen de la «Nit del foc» vista desde la Ciudad de las Artes y las Ciencias- MIKEL PONCE

En sus orígenes, las fallas ardían la noche del 18 de marzo. Con la evolución de las piras de madera que quemaban los carpinteros a los monumentos conforme se conocen en la actualidad, la «Crema» pasó al día de San José.

Con todo, la víspera de San José continúa siendo uno de los días grandes de la fiesta. De madrugada se celebra la conocida como «Nit del Foc» (noche del fuego).

El principal espectáculo pirotécnico de cuantos se pueden contemplar en el mundo se realiza en el antiguo cauce del río Turia (hoy en día el parque urbano más extenso de España) y en su disparon se emplean más de 1.500 kilos de pólvora, que estallan en apenas veinte minutos para iluminar la noche valenciana.

La falla más cara de la historia

Detalle del remate de la falla más cara de la historia- ROBER SOLSONA

Aquel montó de trastos viejos y maderas que dio origen a la fiesta dio lugar a unos monumentos que convierten la ciudad de Valencia entre los días 16 y 19 de marzo en un museo al aire libre de obras efímeras pero de gran valor artístico. Hasta la fecha, el monumento más caro de la historia lo plantó la comisión de «Nou Campanar» en las Fallas de 2009 y supuso un coste de 900.000 euros.

La obras se llamó «Esta falla… tiene mucha tela» y marcó un hito histórico desde que en el año 1901 el Ayuntamiento de Valencia concedió los primeros galardones a los mejores monumentos. Una tradición que se ha mantenido hasta nuestros días. En la actualidad, más de trescientas comisiones plantan setencientas fallas grandes e infantiles en la ciudad de Valencia.

Una Virgen vestida de flores

Imagen de la Ofrenda a la Virgen de los Desamparados- ROBER SOLSONA

Una Virgen vestida de flores. La Ofrenda a la patrona de Valencia constituye otras de las representaciones culturales más identificativas de las Fallas. Las comisiones desfilan frente a la Virgen de los Desamparados mientras los vestidores tejen su manto con los ramos que entregan las falleras al son que marcan las bandas de música, otro de los elementos patrimoniales sin cuya participación no se entenderían las Fallas.

El pasado año, más de 100.000 personas participaron en la Ofrenda a la «Mare de Déu», que quedó vestida con 60.000 ramos. En el año 2014 se batió el récord histórico de asistencia, con más de 105.000 falleros.

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