Tauromaquia Las figuras valencianas del toreo sacan por la puerta grande a Adrián contra el cáncer infantil

Toreros del nivel de Enrique Ponce o Vicente Ruiz cortaron un total de doce orejas y un rabo para destinar los beneficios a la Fundación de Oncohematología Infantil

Imagen de Adrián a hombros de los toreros en el homenaje en la plaza de toros de Valencia
Imagen de Adrián a hombros de los toreros en el homenaje en la plaza de toros de Valencia - EFE

Adrián, el niño de ocho años con cáncer y que sueña con ser torero, vio ayer cumplida su ilusión de poder acompañar a sus ídolos en el ruedo. Doce orejas y un rabo se cortaron en el festival celebrado en Valencia para homenajearle, y de ahí que los beneficios obtenidos vayan destinados a la Fundación de Oncohematología Infantil, que ayuda a niños con esta enfermedad.

Ficha del festejo: Novillos, por este orden, de: Luis Algarra, Daniel Ruiz, Las Ramblas, Fuente Ymbro, El Freixo, Domingo Hernández y nuevamente Fuente Ymbro, bien presentados y de buen juego, aún con sus matices. Destacó el sexto, de Domingo Hernández, de nombre "Violín", número 18, premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre.

Vicente Ruiz "Soro", dos orejas. Enrique Ponce, dos orejas tras aviso. Vicente Barrera, dos orejas. Rafael Rubio "Rafaelillo", dos orejas tras aviso. Román, oreja tras aviso. Ginés Marín, que sustituía a José Garrido, dos orejas y rabo. El novillero Fernando Beltrán, oreja tras aviso. La plaza registró media entrada en los tendidos.

Por Adrián y por muchos niños más

Valencia vivió ayer sábado una tarde muy especial. Toreo y solidaridad volvieron a unirse, esta vez, para luchar contra una lacra tan aterradora como el cáncer, enfermedad que padecen muchos niños, como Adrián, que a sus ocho años vive la tauromaquia con una pasión casi medicinal, de ahí este gesto del mundo del toro hacia él y hacia todos esos pequeños que luchan contra la enfermedad.

Adrián vio cumplido su sueño de poder acompañar a sus ídolos y de hacer, incluso, el paseíllo en el coso de la calle Xátiva durante la pasada feria de julio, hazaña que volvió a repetir hoy de manera más emotiva si cabe; pero hoy la afición valenciana también vio hecho realidad el suyo, es decir, ver juntos en mismo cartel la flor y nata del toreo de la tierra.

Desde el idolatrado y popular "Soro" a los más jóvenes como Román y el novillero Fernando Beltrán, pasando por un maestro como Enrique Ponce o Vicente Barrera, que reaparecía hoy ante sus paisanos después de varios años retirado de los ruedos.

Completaban el cartel Rafaelillo y Ginés Marín, éste sustituyendo a José Garrido, convaleciente del percance de Madrid.

Y la fiesta no tardó en llegar gracias a un torbellino llamado Vicente Ruiz "Soro", que sorteó un novillo de Luis Algarra al que hizo prácticamente de todo. Variadísimo con el capote, puso la plaza en pie en banderillas. Muleta en mano llevó a cabo una labor fácil y entregada, que caló, y mucho, con los tendidos. Cortó las dos orejas.

Ponce se dejó la piel ante un novillo reservón y aplomado de Daniel Ruiz, que llegó a lanzarle por los aires en la muleta. Sacó la raza el de Chiva, que, unida a su consabida técnica y su magistral concepto, lograron sacar oro de un pozo muy limitado. Borrachera de toreo. Circulares, "poncinas" finales, aviso antes de montar la espada y dos orejas para él.

Otro doble apéndice logró también Vicente Barrera del buen tercero, en el que reverdeció laureles al exhibir su personal y vertical concepto del toreo en una labor en la que se le vio como si nunca se hubiese ido.

No se quedó atrás tampoco Rafaelillo, todo voluntad y entrega con un novillote de Fuente Ymbro que tuvo sus teclas, y al que el murciano cuajó una faena de poder y mando que, pese a faltarle contundencia con los aceros, fue premiada igualmente con dos apéndices.

El mal uso del descabello hizo que Román cortara solo una oreja después de protagonizar una faena dispuesta, variada y muy resolutiva, en la que llegó a poner "los palos", demostrando el gran momento que atraviesa este joven valenciano.

Grande fue la faena de Ginés Marín al sexto, de Domingo Hernández, al que cuajó de cabo a rabo con una faena de empaque, gusto y expresión. Labor siempre a más, epilogada con alardes de especial sabor y rubricada certeramente con la espada. Dos orejas y rabo, y el novillo, premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre.

Cerró la tarde el novillero Fernando Beltrán, que cortó también un trofeo por una faena de tanta variedad como ganas por agradar, aunque mostrara, asimismo, una manifiesta bisoñez.

Gran tarde de toros y solidaridad, concluida con la emotiva salida por la puerta grande del niño Adrián a hombros de los toreros, con los que también compartió cada una de las vueltas al ruedo que se dieron en la tarde. Un sueño hecho realidad.

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