Vicente Ordaz - EL FARO

Sobre Rita Vicente Ordaz

«Rita Barberá comenzó con toda probabilidad a morir el día que dejó el cargo de alcaldesa de la ciudad»

Imagen de las coronas en memoria de Rita Barberá
Imagen de las coronas en memoria de Rita Barberá - EFE
- Actualizado: Guardado en: Valencia

Su corazón dejó de latir de manera oficial el pasado miércoles, en Madrid, pero la herida mortal había comenzado a gestarse mucho antes, en Valencia. Rita Barberá comenzó con toda probabilidad a morir el día que dejó el cargo de alcaldesa de la ciudad, es lo que siempre quiso ser, lo que le hacía sentir orgullo, casi lo único que dio sentido a su vida. El Ayuntamiento de Valencia fue su casa, su razón de ser, fuera de él, nada parecía tener sentido para ella. Tuvo oportunidades para dar el salto a la escena nacional, pero no quiso, crecer políticamente implicaba dejar la alcaldía, y por ahí el tema para Barberá era innegociable, primero Valencia, lo demás no era importante

Fuera ya del Ayuntamiento sufrió su otro gran revés, la Investigación del Caso Imelsa. Barberá decidió aguantar, y se equivocó. Lo escribí en este periódico en septiembre y lo corroboró su cuñado José María Corbín ayer en Cope con Herrera. Su familia se lo suplicó, la opinión pública se lo exigió, su partido se lo pidió, ella no cedió, así era Rita, para lo bueno y para lo malo, y se quedó en medio de la escena pública.

Ayer Valencia le dio su último adiós, sus amigos, su familia, y sobre todo los valencianos, que por miles han firmado en el libro de condolencias del Ayuntamiento. Con Barberá descansando en paz llega el momento de analizar su legado. De su tiempo de alcaldesa todo dicho está, lo bueno que fue mucho, y lo malo también. Pero la herencia política de Rita Barberá se empieza a medir desde hoy. En clave interna su partido se ha fracturado por el trato dispensado a la Senadora tras su imputación. La pregunta es, ¿Seguirá por ese camino? ¿Obligarán por ejemplo a dimitir al presidente de Murcia Pedro A. Sánchez si es imputado como pide el fiscal por un caso que investiga de presunta malversación? ¿Y los medios? Aplicarán algunos grupos mediáticos el mismo acoso al que ha sido sometida Barberá con el siguiente político que sea investigado? Que nadie olvide que Rita Barberá se ha ido juzgada por todos, y condenada por casi todos menos por un juez, algo que al parecer aún no han entendido los diputados de Podemos que no tuvieron la humanidad de respetar siquiera, un minuto de silencio en el Congreso. Esta es la última reflexión que nos debe dejar la muerte de Rita Barberá. Si vivimos en una sociedad que es capaz desde algunos sectores de establecer un debate sobre el respeto a un fallecido, tenemos un problema grave, y a día de hoy de difícil situación. Así nos va.

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