Vicente Ordaz - EL FARO

Pongamos que hablo de Madrid Vicente Ordaz

«Para este resultado, el acto bien podía haberse desarrollado frente a las Torres de Serranos»

Imagen de Rosell y Puig tomada el pasado miércoles en Madrid
Imagen de Rosell y Puig tomada el pasado miércoles en Madrid - ÁNGEL DE ANTONIO
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El dicho viene al pelo, para este viaje no hacían falta alforjas. Fuimos a Madrid, a que se visualizara el problema valenciano, a que se escuchase en la capital de España que la Comunidad está mal financiada, y que la importancia de este hecho es capital. Para ello, se llenó un AVE, acompañaron al Consell una nutrida representación de la sociedad, la política y los empresarios valencianos. La numerosa expedición llegó al Círculo de Bellas Artes, y esperando para recibir un mensaje de tal importancia y como personalidades de cierta relevancia ajenos a la Comunidad sólo Juan Rosell, presidente de la CEOE, e Ignacio Fernández Toxo, secretario general de CCOO.

Un Toxo, que para terminar de arreglarlo, definió de forma gráfica lo que le importa a España la financiación de la Comunidad: “No conocía la singularidad del caso valenciano”. Si todo el despliegue dedel miércoles sirvepara que el secretario general de un sindicato se quede con la cifras de la financiación valenciana quizá a alguno le sirva. A mi, desde luego, no.

Para este resultado, el acto bien podía haberse desarrollado frente a las Torres de Serranos, o el Castillo de Peñíscola, o el Botánico, ahora tan de moda. Total, la cosa estaba en pagar dos billetes de AVE para Rosell y Toxo, en lugar de fletar un tren entero. Repasar ayer las ediciones nacionales (que no páginas locales) de las principales cabeceras era desolador, ni una reseña, ni un artículo de opinión, ni siquiera una crítica, nada, así nos va, así nos va a seguir yendo.

La reflexión a la que conduce todo esto es que con este gobierno o con los anteriores, no se si con los futuros, no pintamos nada, no tenemos fuerza, y no se nos respeta, ni como territorio, ni como identidad ni como pueblo. Claro que nosotros tampoco hacemos demasiado por hacernos respetar. Dos días antes la bronca de nuestros representantes en el Congreso en el debate para la reforma del Estatuto nos sacó a los colores a más de uno, y el mismo día que Puig, más sólo que la una se dirigía al público valenciano en el circulo de Bellas Artes, Bonig se fotografiaba con el Ministro Montoro. Visto todo esto, si yo fuese madrileño, y tuviera cierta influencia social, tampoco hubiese ido a la llamada.... ¿Para qué?

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